jueves, 12 de junio de 2014

El Parque de Belén: apuntes tomados de aquí y de allá


Les compartimos un video que define la naturaleza de BELÉN




Un trascurrir en el Parque de Belén
Luis Miguel Pérez Cerezo 

Los días empiezan temprano para el parque de Belén, si es que no amanecen en el cómo los habitantes en situación de calle que a veces  duermen allí. A las 6 de la mañana en  este escenario rectangular ya se ven los viejos en el parque tintiando, en la esquina suroccidente del parque, cruzando la a calle, el local la isla, ya está vendiendo tintos y comidas desde temprano, a la población que con  la luz del día se toman el parque.

“Débiles ante la violencia, fuertes en la presencia”, como me enunció Emilio Restrepo, mientras conversábamos sobre los viejos una mañana en el parque, este cronista  ANTIOQUEÑO, escritor de ALGUNAS COSAS NUESTRAS"(Crónicas de Belén) y coordinador del blog de Belén, conoce muy bien esta población de la zona y el parque .

Además de criarse toda su vida en el sector, su padre pertenece a estos viejos  que pasan todo el día en el parque, leyendo periódicos o cambiándolos, jugando cartas o dominó, charlando calmadamente, fumándose un cigarro, llenando crucigramas, alimentando las palomas, embolándose los zapatos, haciendo algunas compras en las panaderías, locales o farmacias cercanas, algunos solo se quedan sentados a ver a transcurrir el día y otros  consideran el parque su "oficina de trabajo y encuentro", luego de estar jubilados.

“Ahora todos son iguales” –Dice Emilio, refiriéndose a que todos los viejos del parque antes eran personas muy distintas  - enuncia  –“el viejo estrato medio, el rico, el culto, los jubilados, mecánicos, los abogados ,médicos …etc., todos ahora son iguales. Ahora se comparten enfermedades y remedios, hablando de política le arreglan el país y hablando de deporte se sienten como unos directores de fútbol” -termina de acotar el cronista.

El parque de Belén es un lugar concurrido y con variedad de lugares, personajes y fenómenos, de los cuales varios cronistas de la ciudad se han visto encantados;  Emilio también ha escrito sobre cómo era este parque en el pasado, cómo se crió  en lo que antes era más un corregimiento, con ambiente rural y lo que ahora es un sector absorbido por la creciente ciudad de Medellín. Ahora el parque de Belén sigue siendo escenario donde se desenvuelven cientos de fenómenos  contemporáneos, que se dan de la interacción del parque, con los lugares que lo componen y sus personajes.

En semana el parque es un poco más versátil, aunque no hay días en la que no se vean personas aquí a excepción de que llueva cuando todos los viejos y personajes del parque se refugian en panaderías y locales cercanos . A las 8 de la mañana ya en el parque se pueden visualizar varios viejos sentados en sus bancas leyendo,  uno que otro indigente dormido, alguno de los hombres de mantenimiento municipal, haciéndole aseo al parque y todos los locales comerciales y vendedores ambulantes que hacen del parque un sitio comercial atractivo, donde se puede conseguir de todo.

Lo que antes era un parque de pueblo, con cantinas, bares, teatro, heladería y aspecto rural , fue cambiado  a un sector comercial, con la cercanía de bancos, supermercados, farmacias, restaurantes, iglesia, locales de arriendo, papelerías, concesionario de motos etc. etc. Muchos locales ofreciendo infinidad de productos y servicios. Además de vendedores ambulantes parados en las esquinas estratégicas  del parque,ofreciendo cigarrillos, lotería, minutos de celular, frutas o chucherías.

Solo se visualizan una que otra vivienda en los segundos pisos y balcones y  un edificio residencial en el lado norte del parque, se llama el portal de Belén;  Arlex  Sánchez,  portero del edificio, asegura que la población del recinto la mayoría son adultos mayores, pero que son personas que no mantienen afuera en el parque, como los que hemos mencionado, sino viejos que viven allí porque todo les queda cerca, han vivido en el sector toda la vida y les gusta porque es un lugar tranquilo.

Del Portal de Belén se rumora un mito entre los pobladores del parque y personas que conviven en él: se dice que cuando el edificio se comenzó a construir, había que arrancar unos árboles centenarios que estaban en el patio trasero; el ingeniero encargado de la obra dijo que él se ocuparía de esto, que no había problema. A los días se dice que el ingeniero no apareció, que ya  los arboles no estaban y que se cree que había una guaca enterrada, que el ingeniero la encontró y se fue.

Beatriz Velásquez, administradora del conjunto residencial, con más de 40 años en Belén, me comenta que no es nada más que un mito, ella ha vivido toda la vida en las cercanías del parque y conoce el rumor, ella confirma que antes había una heladería vieja de aquellas famosas del  barrio donde era este edificio  y también que habían arboles allí, pero asegura que el ingeniero que participó en la construcción del edificio todavía se ve por esos lados, por lo que el rumor es falso.

Así es el parque, lleno de historias  y anécdotas que como pueden ser reales, también pueden ser testimonios falsos de la imaginación de algunos, que simplemente querían comentar algo curioso en el tema de conversación del día. Es por eso que este parque en el día es ideal para buscar una buena conversación.

Alguna vez luego de almuerzo fui a al parque a comerme unas galletas y sentarme en una banca, me senté en una, en el extremo norte del parque, donde solo se encontraba un señor ya de edad; comenzamos a hablar del clima, luego de presentarse, Mario Alberto Muñoz, asegura pasar el día en el parque. Dice que a sus 57 años de edad solo espera a que lo pensionen en 3 años y  que pasar el día en el parque seguirá siendo uno de sus hábitos.

Al igual que Mario Alberto, la mayoría de la población que se apropia de este parque oscilan entre estas edades de los estratos medios, en las que quieren pasar sus últimos días en calma y tranquilidad, buscando la compañía y actividades que ofrece el parque para distraerse; ya todos han trabajado largos años de su vida y ya tienen su pensión, otros que les falta poco por esperar como Mario Alberto que dedicó 40 años de su vida a la producción radial, trabajando en cadenas como Caracol y Radio Súper y ahora pasa todos los días en el parque dispersándose y esperando su pensión.

La Parroquia Nuestra Señora de Bélen, una iglesia  grande en el sector occidente del parque,  es uno de los grandes atractivos para la población adulta que en el día frecuenta el lugar; se caracteriza por la falta de parqueaderos en las zonas, lo que hace que a las horas de la eucaristía , especialmente fines de semana, el parqueo  de carros sea algo difícil. El Padre de la iglesia es rector del Liceo San Rafael que queda a una cuadra hacia el occidente y además da cátedra en la Universidad Pontificia Bolivariana; si se necesita, se puede ubicar en la casa cural de 4 a 6 en semana antes de la misa,  a estas horas atiende a la comunidad y su curiosidades. También hay otros sacerdotes en la iglesia que le colaboran al padre a cargo, con las obligaciones de la parroquia.

Al lado norte, la iglesia  linda con el colegio Rosalía Suarez, que cuenta con dos jornadas una por la mañana y otra en la tarde de lunes a viernes;  al medio día se puede visualizar el fenómeno de entrada y salida de alumnos de las dos jornadas a la institución. A estas horas se ven la multitud de alumnos y padres de familia en la puerta del colegio, los transportes hacen el taco típico fuera de un colegio y los vendedores ambulantes aprovechan el fenómeno de acumulación de personas para promocionar sus productos.

Afuera de la institución se hacen entonces 2 vendedores de comestibles, uno vende mangos y frutas y otra señora que ofrece obleas y solteritas, además de otros dulces. Solo hay una vendedora de cachivaches o miscelánea , que está también en toda la entrada de salida de la institución, Zoraida Sánchez Arismendi; ella asegura que la mejor hora es la del medio día, sin embargo llega 2 horas antes para tener tiempo de organizar su puesto, una tela y poner sus productos en ella, entre los que ahí diversos juguetes y dulces pequeños como chicles y confites.

“Este negocio es bueno , solo trabajo en temporada y en vacaciones me sostengo con el ahorro que tengo, antes había dos cacharreros, pero ahora solo quede yo, los niños pequeños son los que más me compran y compran también por la reja del colegio y tengo que estar atenta porque esto al medio día se llena tanto de pelaos, que a veces me descuido y me roban” –comenta Zoraida  sobre su trabajo.  Hace más de 8 años que ella vive en Belén Rincón, por lo que no le queda muy lejos el parque y siempre se le encuentra allí de lunes a viernes de 10 de la mañana a 5 de la tarde, debajo de un pequeño árbol, al frente de la puerta del Rosalía Suarez .

La semana es concurrida para el parque y además de viejos, pensionados y uno que otro habitante de calle, también se ven  alumnos, madres de familia, señoras de servicio y mensajeros que suelen pasar por el parque comer algo y darse un respiro.

Llegadas las 4  de la tarde, en la esquina suroriente del parque, donde durante todo el día se juega cartas y domino, ya está con un cumulo más grande de gente, personas que paran a ver los viejos jugar y conversar en torno a la mesa de juego, cada esquina con su vendedor ambulante ,de los ya mencionados , tiene un carrito pequeño tipo casita, donde guarda sus productos. Aprovechando que se comienza a poner más densa esta esquina del parque, se monta diario a excepción de los días lluviosos, un puesto de chunchurria, producto que en este parque es vendido por cantidades .

A 2000 pesos cuesta el vaso con chunchurria, puede elegir si la quiere tostada o suavecita, viene con un palillo de madera para comérsela y bien pueda se puede sentar en cualquier parte del parque a la que, al igual que este puesto, varias personas ven el parque como un lugar de trabajo. Hay semanas en el mes donde se hacen diversos San Andresitos, con sus artesanos dispuestos a vender sus mercancías.

Los Martes y jueves en dos semáforos que comunican como el parque , los del periódico gente están distribuyendo ejemplares gratis , lo que motiva a los viejos a  ir a buscar uno con fin de tener algo más para leer ,es cuestión de todos los días que después de las diez ubicados pasando la calle de la esquina suroccidente del parque ,se encuentren vendedores de frutas, de piña, mango, papaya etc. etc, dependiendo de la temporada, también se puede ver una cuadra abajo sobre el semáforo de la 30ª con la 76 ,un vendedor de aguacates que lleva más de 5 años en el mismo puesto.

Los Viernes, en todo el parque, al frente de la iglesia  de 9ª.m a 3 de la tarde ,se ubica un cacharrero de objetos de segunda, los viejos ya saben que solo va este día y siempre se dan una pasada por las telas con objetos ,donde en pequeñas hojas de papel ubicadas en las esquinas se le “no pisar, yo los atiendo”, un señor de mediana edad, con pelo largo y canoso y algunos tatuajes, efectivamente lo va a atender, vende libros y cachivaches de segunda, celulares viejos, gafas, ropa, tenis y cualquier otro objeto de segunda, que muestra en busca de realizar cualquier negocio.

También de viernes a domingo desde por la mañana, se arma un mini mercado en la esquina suroccidente del parque, en donde venden toda clase de verduras, semilla y abarrotes, en pequeños puestos improvisados con cajas, que cada fin de semana se ubican allí y proporcionan a los paseantes del parque la posibilidad de hacer un pequeño mercado mientras frecuentan el sitio.

Sin embargo, el parque no siempre es tranquilo y poblado, todos los días de 8 a 10 de la noche el parque comienza a vaciarse de personas, los viejos se entran para sus casas o se van a tomar alcohol algún sitio cercano, los vendedores ambulantes se van y los locales comerciales cierran ,el parque en a horas del día tenia tantas personas y movimiento en su área, ahora esta vacío, es así como cambia la población del parque de viejos dóciles y tranquilos, habitantes de calle y consumidores de drogas  que aprovechan esta faceta nocturna y solitaria del parque como un lugar de consumo o para pasar la noche .

Juan Sebastián Carrillo es un joven de 23 años que ha pasado noches enteras consumiendo drogas en el parque, asegura que la mayoría de visitantes nocturnos del parque son habitantes de calle y consumidores de vicio jóvenes como el, que con sus amigos van de parque en parque, consumiendo alcohol barato, pastillas, marihuana, perico y lcd, también afirma que en el parque se ha visto gente consumir bazuco y sachool pero que él no lo hace.

El parque muda su piel en las noches, creando un escenario solitario y sombrío, como dice Juan Sebastián “en el día palomas y en la noche ratas”, y como puede utilizarse la expresión analógicamente, también literal, luego de las 10 de la noche, comienzan a verse en vez de la palomas y ardillas del parque, ratas grandes y de todo tipo, jugueteando entre las calles y buscando entre las basuras su alimento.

Por último Juan comenta, que alguna vez hubo una carpa de policía en el centro del parque, en donde frecuentemente había un policía, esto mantenía el parque libre de consumidores, sin embargo apenas se quita la carpa, vuelve a llenarse con sus personajes nocturnos.

El parque de Belén  es cuna de personajes, fenómenos, lugares, sentimientos, historias y mitos, que están en constante interacción día a día en la misma locación . Este es otro de esos lugares mágicos, que aunque quisiéramos describirlo completamente  en párrafos, audios o videos no podríamos, por la dimensión de un sitio cultural establecido que renueva constantemente sus fenómenos, habitantes y contexto .


Luis Miguel Pérez Cerezo(Estudiante U.P.B.)





Belén, un barrio con sabor a café, comida y música

· Una caminata por Belén centro, con comida y música en la jornada.· Allí, donde en manzanas se encuentra de todo y los vecinos se saludan.· En un espacio para "los tranquilos" se unen el Moulin Rouge y los tangos.
Autor: Margaritainés Restrepo Santa María
Publicado originalmente en: EL COLOMBIANO - Medellín

Tomado de : http://www.lopaisa.com/barrios/belen.html



La romería comenzaba hacia las 5:00 p.m. del Jueves Santo; todos se dirigían al sector de Belén, a mirar una luz nocturna que salía de una tierra de don Pablo Bernal Restrepo; decían las malas lenguas que un sacrílego había enterrado allí una hostia que se había robado de una iglesia. Fue en los cincuenta, y se quedaron con las ganas de ver el fenómeno -cuentan Marta Elena y José María Bravo. Romerías sin tumultos y con menos expectativas, pero con sabor a barrio, entre cafés, comidas y música, se suceden a diario.
Y en el centro de un breve recorrido está el parque, en donde los muros de las jardineras o zonas verdes se transforma en bancas para "tertuliar" a mitad de mañana, bajo la estrecha vigilancia de un árbol que florece en el tronco, Bala de Cañón o Cocuelo -único de su especie en esta ciudad-; y de los palomares; y del busto de Simón Bolívar que, como cosa rara, no mira al barrio sino al templo.
En pocas manzanas a la redonda, en ese territorio "domesticado" por los Medina, los Tirado, los Arango, Los Pérez, los Cuartas... los saludos de los habitantes brotan sin problema, se encuentra de todo, para cubrir las necesidades y para entretener el apetito y el tiempo: ferretería o copiadora, carpintería, carnicería, talabartería, peluquería, relojería, papelería, herrería, colegios, telas, graneros, plantillas para moldería, lotería estadounidense, reparación de artículos eléctricos.
El sabor añejo se conserva. Quizá en una cuadra mocha posible desvío de carretera para entrar al poblado. O en alguna casa con piezas en galería separadas con cortinas. En uno que otro carro de bestia o en siete caballos que esperan por sus jinetes, un sábado cualquiera, en un bar del sector, para llevarlos a casa.
Desayuno y bohemia
Por aquí aparecen los buñuelos (allí nació Mi Buñuelo). Por allí, en la tienda La Esquina, las empanadas. En el corredor del frente de una casa de antes, las obleas. En Asados La Casona, el chorizo y los calentados mañaneros. Las notas de Garufa le ponen música a Rosimón, un granero con viejos almanaques de Pierrot y Pielroja y algunos billetes y restos de caja de resonancia de tiples y guitarras. "No coma cuento, consumo cerdo que está a muy buen precio", le dicen en la carnicería El Triunfo Paisa.
En una corta escapada por el corazón de Belén usted puede comenzar con un desayuno "como Dios manda", anochecer con poesía saboreada con café y rematar con un toque de "tranquila" bohemia.
En Los Iniciados, bajo un toldillo en exteriores o en el interior de una cafetería, sobre la carrera 78, se ha puesto de moda el pandequeso. Allí cae, incluso, gente de otros barrios. Y dicen que lo de iniciado es porque "uno se come uno y queda empezado".
Muy cerca, hay un programa con versos, pinturas, charla y música (en vivo los viernes, saxo, cítara), que combina jazz, canción social o trova cubana. En el Café Literario El Taller, junto a la canalización, por la carrera 77, donde usted puede hojear a Deshora o a Barba Jacob o Las palabras son puentes que nos separan, a ritmo de capuccino o cerveza, de café ópera o lasaña.
Y en un costado de la congestionada calle 30, aparece el Club de los Tranquilos (mudado de su tradicional local que primero fue legumbrería). Une en sus paredes el Moulin Rouge, mulas de pueblo y el mundo del tango. A Los Monikongos y Pedro Vargas y Agustín Lara con García Márquez. La especialidad, dice Leonel, al frente del negocio, es el servicio. Y la buena música, rematan algunos clientes.
En la ruta de Belén centro, donde aún viven familias tradicionales del barrio, donde a la gente le sigue gustando saludar en las calles. 

BELENBarrios: 
Fátima, Rosales, Belén, Granada, San Bernardo, Las Playas, Diego Echavarría, La Mota, La Hondonada, El Rincón, La Loma de los Bernal, La Gloria, Altavista, La Palma, Los Alpes, Las Violetas, Las Mercedes, Nueva Villa del Aburrá, Miravalle, El Nogal- Los Almendros, Cerro Nutibara.
Un lugar con nombre sagradoEn el siglo XVII, Belén actuaba como portal de entrada de la ciudad con el municipio de heliconia, que se comunicaba con la ciudad por el occidente. En el proceso de urbanización de Belén fue de vital importancia la construcción del aeropuerto Olaya Herrera en 1931, la apertura de la avenida 33 y la construcción de barrios como Santa Fe y Las Playas. Es una gran comuna de clase media.



MAS REFERENCIAS SOBRE EL PARQUE DE BELEN




A Belén lo marcan los contrastes en seguridad
Julio César Herrera | El parque de Belén es uno de los principales referentes sociales y urbanos de esta comuna, al suroccidente de Medellín. La iglesia Nuestra Señora de Belén es una de las más antiguas del Aburrá. Desde el siglo XIX el parque es sitio de integración de los pobladores de la zona.

A Belén lo marcan los contrastes en seguridad

MIENTRAS EN LA periferia de la comuna bandas como "Los Chivos" continúan causando daño a la comunidad, en otros sectores se consolida el buen vivir. Otras veces los conflictos son por el ruido en zonas residenciales.
José F. Loaiza Bran | Medellín | Publicado el 16 de agosto de 2011
Referencia:
El parque de Belén parece el referente de un pueblo perdido entre los edificios de la urbe. Por las cuatro esquinas pasa entera la vida de la comuna, una de las más tradicionales de Medellín. Alrededor contrastan la tranquilidad que se respira en algunos barrios con otros donde los ilegales pelean por controlar los temores de la comunidad.

Los últimos tres meses la Policía ha tenido positivos resultados contra el homicidio, el microtráfico, la extorsión y el hurto. Pero aún así, en cifras consolidadas la comuna todavía no coincide con la tendencia decreciente de la ciudad.

De acuerdo con el más reciente informe del Instituto de Medicina Legal, en lo corrido del año van 69 muertes violentas, 10 más que en igual periodo de 2010. Sin embargo, en el último mes se presentaron cuatro homicidios, un avance si se tiene en cuenta que en el mismo mes de 2010 fueron nueve los casos.

Sosiego de pueblo
Alrededor de un juego de cartas o una partida de dominó, los viejos intercambian algunas monedas que les quedan en los bolsillos. En la apuesta de mil pesos se les va la mañana, ajenos a noticias de atracos, de disparos y muertes.

Otros más, con estampa de arrieros de sombrero, poncho y bordón, se calientan los huesos en las bancas, adormilados bajo el sol tibio que se cuela entre las hojas de frondosos árboles. La conversación, cuando la hay, versa sobre plomería, política o los años de su juventud.

Es día de mercado y entre las ventas de verduras y flores en la acera que pasa frente al atrio de la iglesia, junto con las amas de casa y otros vecinos que se surten de lo necesario para el almuerzo, pasan dos policías atentos a cualquier eventualidad entre el gentío. Otra pareja de uniformados vigila desde la puerta de un cajero electrónico.

Las marcas del crimen
No muy lejos, en las laderas que se divisan cuando los edificios lo permiten, están los barrios más marcados por estigmas de inseguridad: Las Violetas, Zafra, El Rincón y Altavista atemorizados por grupos violentos, pese a la acción de las autoridades.

La Policía habla de la existencia de once bandas delincuenciales en la periferia de la comuna Belén. Aunque hay cifras que muestran un avance contra estos grupos violentos, el actuar de combos como "Los Chivos" todavía preocupa a los habitantes del sector.

"Belén tiene unos avances, pero no estamos satisfechos con eso. Así se presente un solo delito, me tiene que preocupar", señaló el general Yesid Vásquez Prada, comandante de la Policía Metropolitana.

Los más buscados
Además del combo de "Los Chivos", las autoridades identifican los combos Zafra, de la línea de alias "Carlos Pesebre"; el de Belén Rincón, que sigue a alias "Tuto", y Las Violetas, que lidera alias "Califa". De acuerdo con el general Vásquez la captura de estos tres delincuentes es uno de los principales objetivos en que trabaja la Policía en el sector.

Según cifras policiales en lo corrido del año en la comuna se han realizado 16 capturas por homicidio en condición de flagrancia. Estos procedimientos han llevado a la incautación de armas y motos utilizadas en los crímenes.

Otras 21 capturas de presuntos homicidas se han llevado a cabo por orden judicial. Las autoridades destacan entre estas 37 personas detenidas los autores de homicidios selectivos.

En el control de estupefacientes la Policía reporta que hasta la fecha en la comuna de Belén se han incautado 189 kilos de estupefacientes, sumando marihuana y derivados de base de coca.

Así mismo, la institución reporta para el sector una reducción en el hurto a vehículos, de un 13 por ciento en lo que va de 2011. 

» Contexto

La convivencia también ocupa a la autoridad

Los temas de convivencia son también preocupación frecuente de los habitantes de Belén. De acuerdo con el reporte de la Policía, la queja por escándalo en la vía pública es la más recurrente.

En los sectores donde más se concentran los establecimientos de comercio nocturno, la Secretaría de Gobierno y la Policía trabajan con los comerciantes y residentes en el programa Rumba Segura. Las autoridades también buscan controlar, hasta con la imposición de multas, los altos niveles de ruido que se presentan en unidades residenciales.

En el sector de La Mota, los comerciantes reconocen la labor policial mejorando la percepción de seguridad y de paso beneficiando su actividad económica.
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El Parque de Belén, hasta los 30's Belén fue considerado un corregimiento del Municipio, hoy es una de las mas grandes Comunas de la ciudad donde viven mas de 300 mil personas.

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APUNTES TOMADOS DEL BLOG  http://diverbelen.blogspot.com/

Autoras: MELISSA LÁZARO VEGA, STEFANIA PATIÑO FRANCO, WENDY VALENCIA ORDUZ.


UN NUEVO MUNDO EN EL PARQUE DE BELEN


DESCRIPCIÓN DEL LUGAR

Belén es uno de los barrios más tradicionales de la cuidad de Medellín, es la comuna número 16 y está ubicada al suroccidente del departamento de Antioquia, de esta hace parte el parque de Belén que ha figurado en la historia de la ciudad de Medellín de forma significativa. De acuerdo con las cifras presentadas por el Anuario Estadístico de Medellín, Belén cuenta con una población de 159,390 habitantes, de los cuales 71,746 son hombres y 87,644 son mujeres, la gran mayoría de la población está por debajo de los 39 años (66.6%) del cual el mayor porcentaje lo aporta la población adulta joven (42.5%) con rango de edad de 15 a 39 años. Sólo un 5.9 % representa a los habitantes mayores de 65 años es decir la población de la tercera edad.

Tomando como referencia al autor Jordi Borja, quien establece un concepto de desigualdad social y diversidad cultural, lo aplicamos a lo que observamos en el parque de Belén, como espacio público es evidente encontrar los llamados “grupos” en los que encontramos (pobres y marginales) que propician en este tipo de espacios los índices de violencia e inseguridad que afectan directamente a la población que frecuenta el parque. De otro lado nos encontramos con los “colectivos peligrosos”, que son los (vendedores ambulantes, los sin trabajo y sin papeles), que no amenazan a la sociedad pero si hacen parte de un grupo de personas que trabajan bajo la ilegalidad. Este tipo de problemáticas sociales, económicas y culturales se debe atacar no simplemente con las políticas preventivas que nos ofrecen, sino con la apropiación y pertenencia hacia la seguridad en el espacio público.

Borja, entiende la ciudad como un conjunto de espacios públicos, de servicios colectivos y lugares simbólicos, que hacen que la población se represente con estos, un ejemplo claro es la Iglesia Nuestra Señora de Belén construida el 13 de Marzo de 1814, ubicada en este parque lo cual es un punto de referencia para todos los que conocen y no asocian el lugar. No obstante, el parque de Belén cuenta con una diversidad que favorece la multifuncionalidad del espacio, este motivo permite a todos crear un espacio donde prevalecen la integración, el juego y otras actividades que permiten la evolución del espacio, por lo que hay que tener en cuenta las cualidades estéticas, espaciales y formales de este para brindar en sitio donde todos puedan interactuar positivamente y hacer una apropiación sincera de las áreas, respetando así la diversidad étnica, de géneros y culturales sin ningún tipo de discriminación, esta ultima constituido como un derecho a la ciudad.

Sin embargo, Jordi Borja también nos plantea los llamados “derechos ciudadanos” y adaptándolos a el espacio escogido el parque de Belén como el derecho al lugar nos dice que tenemos derecho a mantener las relaciones sociales en sus entornos significantes, las personas encuentran en este lugar proporcionan a su vida un sentido y se encuentran arraigados a el. El derecho al espacio publico y a la monumentalidad también es requerido pues en este parque encontramos la Iglesia y una fuente que da fe de que este derecho se esta cumpliendo, esta zona esta dotada con este tipo de elementos que dan visibilidad e identidad a la misma. El derecho a la belleza se hace presente en el parque pues la Iglesia situada en el mismo tiene una infraestructura estéticamente bella que le da una calidad urbana y satisface una necesidad social. También el derecho a la calidad del medio ambiente, este derecho protege la contaminación, suciedad y fealdad, cosa que se esta visibilizando con mas frecuencia en el parque, pues los indigentes y  personas no propias a esta zona contribuyen al mal uso de los desechos y basuras que se ven acumulados en esta zona. Por otro lado tenemos el derecho a la diferencia, a la intimidad y a la elección de los vínculos personales que nos plantea la oportunidad de no sufrir discriminación a causa de sus creencias, hábitos culturales o sus orientaciones sexuales, siempre que se respeten los derechos básicos de las personas con las que se relacione, mereciendo igual protección.

Sin duda alguna el Parque de Belén se ha convertido en el epicentro de la población que habita en sus alredores, dando la oportunidad de ofrecer un espacio diferente de recreación e integración a todas las personas que acuden con sus hijos o simplemente a celebrar la misa, echarle un vistazo y hacerle un paneo general al parque es encontrar personajes de distintas clases sociales y formas de pensar, con ello también un espacio distinto en los cuales se asientan y se identifican, tener la posibilidad de interactuar con ellos es significado de agrado resplandecido en sus rostros y en su forma de hablar, encontramos personas como: los emboladores, los ancianos, las vendedores ambulantes y otras personas que prácticamente residen en este, habitantes como:

Los emboladores
Personas con las cuales al interactuar se escuchan muchas anécdotas e historias de carácter personal.

Los vendedores ambulantes
Son personas que se aposentan desde las 3 de la tarde a vender alimentos como empanadas, panes, chorizos entre otros para la población, ese es el sustento diario de sus familias, y al hablar con ellos también escuchamos historias personales.


Los ancianos
Son las personas que amenizan al parque, posados en las mesas de juegos adecuadas para jugar domino y cartas, estos aglutinan a muchas personas a su alredor para conocer un poco mas de sus historias mientras los ven jugar.

En este espacio de interacción, también podríamos acoger el termino de “diversidad cultural”, que nos hace saber que no solo se enfoca en esta, sino en las naciones y etnias, a partir de este decimos que este espacio como el Parque de Belén se considera bajo el aspecto del encuentro y de la confrontación de varias culturas aposentadas en el mismo, y con este se dan procesos positivos o negativos que conllevan a un fenómeno de identidad cultural de las comunidades, para evitar este tipo de conflictos se debe poner en marcha una política de diálogo, pues muchas de estas personas no entienden que hay distintas formas de pensar y relacionarse lo que visualmente se convierten en choques para la población. Al hablar de este claramente se observa que el hecho de tener y llevar a cabo un proceso de comunicación con estos integrantes seria positivo, pues tener la labor de darle a conocer e interactuar con otras culturas es un proceso que debe comenzar desde la niñez para poder trasmitirlo y para eso se necesita principalmente la ayuda de los adultos y padres que estén comprometidos con este hecho hacia el cambio.

No obstante, cuando hablamos de documentales etnográficos, para el parque Belén no han sido muchas las personas que practiquen esta técnica que se les han acercado para poder registrar físicamente y visualmente las experiencias y todo lo que pasa entorno a este, se encuentran de su historia documentos pocos nutridos y poca información acerca de este, lo cual es preocupante puesto que hace parte de la ciudad de Medellín y debería ser reconocido por lo menos por esta que es su región que sin lugar a dudas lo acoge como parte y patrimonio de una historia enmarcada en el catolicismo y la cultura. Es de gran importancia resaltar este tipo de situaciones pues a la hora de hacer esta investigación no encontramos mucha información que nos hablara de este, por lo cual tuvimos que acudir a otros métodos de ayuda como las encuestas a la población, notando que tampoco tenían mayor conocimiento de la misma.

MONUMENTO

Un monumento es toda una obra arquitectónica de justificado valor artístico, histórico o social. Es interesante como en este parque ubicado en Belén posee un monumento de tan alta importancia para sus pobladores, es el caso de el honor que le hacen al Libertador Simón Bolívar quien en su época  había expuesto la idea de Colombia como un país que debía hacerse realidad, no obstante concluyó que para convertir Colombia en una nación viable y creíble hacía falta crear un gobierno centralizado capaz de coordinar las acciones necesarias para resguardar las fronteras y aglutinar a los distintos pueblos de la América Hispana como garantía de la independencia. Apartir de toda la historia, las cosas que llevó a cabo Bolívar y la representación que le dan los habitantes del parque es una obra muy valorada por todos y de gran relevancia para los mismos, pues dicen que para los niños y jóvenes conocer su historia es vital y tener enmarcado este homenaje hace que se interesen del porqué esta allí, quien es y que hizo por nuestra patria.

No obstante la población de Belén cuida esta obra con muchos celos, pues muchas veces han intentado robarla e inclusive rayado o pintado irrespetando el valor arquitectónico y sentimental que tienen hacia ella, según estas acciones son obras de vagos y personas ajenas a la localidad que sin importarles y en un acto de vandalismo e irrespeto hacia la misma proceden de forma incorrecta dañando la imagen del parque y produciendo repudio entre sus habitantes. 

 CASA DE LAS PALOMAS
 La casa de las palomas, llamada así por los habitantes del parque posee un valor para todos los que se acercan al parque, son de diferentes tamaños y colores grises que contrastan el parque, son las que proporcionan vida a este. Niños, adultos y jóvenes todos los días llegan a darles maíz y pan para su alimentación, colocan en sus casas aguas y ramas que les permitan protegerse de las lluvias. Elaboradas de madera y con más de 5 orificios estos animales se refugian del clima y otras condiciones del clima que arremeten contra su supervivencia, son queridas sobre todo por los niños que llegan todas las tardes a jugar con ellas y perseguirlas por los alrededores del parque. Los vendedores que permanecen constantemente en el parque están al cuidado de las palomas y sus crías para que otras personas no las maltraten ni sufran daños.
Esta se convierte en otra atracción del parque de Belén, girando la mirada hacia estas casas donadas solo para el uso de estos animales que hacen parte de la fauna con que cuenta esta zona del parque.

 FUENTE
Al igual que otros elementos que hacen parte del Parque de Belén, nos encontramos con uno en especial, es la fuente de este parque y la vegetación que hay a su alrededor, a pesar de que está protegida con rejas para que no sea víctima de actos vandálicos, esta fuente que es prendida por un tiempo en las mañanas y tardes es de total agrado para aquellas personas que se interesan en leer un  libro a un costado de la misma, los niños que se divierten a su alrededor, igual que los novios que visitan este parque escogen como sitio de encuentro este lugar que con el caer del agua que la conforma hace que los sentidos se sensibilicen escuchándola. Tiene aproximadamente 2 metros de altura y a su alrededor cuenta con plantas que enriquecen la belleza de esta zona.




ENTREVISTA

El siguiente cuestionario contiene ocho preguntas realizadas a las personas que recurren diariamente al parque Belén, para conocer las diversas opiniones que se encuentran alrededor de este espacio público.

1. ¿Que opinas sobre este espacio publico?
2. ¿Como crees tú que vivencias la iglesia nuestra señora de Belén?
3. ¿Que es lo que mas te gusta de este parque?
4. ¿Que tipo de personas lo recurren mas?
5. ¿cuanto tiempo permaneces en el parque de Belén?
6. ¿Que eventos culturales te gustaría ver en este parque?
7. ¿Que le hace falta al parque para que sea mejor?
8. ¿Crees que es un espacio seguro?

El día miércoles 8 de septiembre en las horas de la mañana, el grupo de trabajo llegó al parque de Belén para solucionar el cuestionario propuesto para recolectar la información necesaria y comenzar la investigación. Llamó mucho la atención una cafetería establecida en este espacio particularmente las personas que permanecían allí tomándose un café, eran adultos mayores tomándose un café, además leían el periódico y observaban televisión, comentando la situación del país y haciendo críticas del mundo actual. Al otro lado del parque recién llegaban los vendedores de lotería, vendedores ambulantes de todo tipo, percibiendo un ambiente agradable y rodeado de personas que pueden hacer aportes importantes a nuestro proyecto de aula.

Partiendo de esta observación, comenzamos con la labor de recopilación de información, que hacía parte de nuestro cronograma de actividades, propuesto por el grupo de investigación.



HERNANDO

1. "Es una maravilla" pero hace unos 4 o 5 años atrás era mucho mejor ya que en este momento hay mucha basura y mucho indigente que lo rodea".
2. "Casi todos los días voy a misa de 7 de la mañana ya que la misa es agradable y me gusta mucho".
3. "Lo que mas me gusta es que aquí nos reunimos todos los días mis amigos y yo a conversar o a jugar cartas".
4. "Señores de edad así como yo y hasta mas viejos".
5. "Yo vengo a las 7 de mañana, vuelvo a mi casa a las 11, y la 1 y media estoy otra vez en el parque hasta las 5 de la tarde".
6. "Cada mes se presentan actos culturales pero mas que todo los viernes o sábados".
7. "Limpiarlo, y sacar todos los indigentes".
8. "No, en el día  lo es, pero por la noche los indigentes roban mucho".

EDUARDO

1. "Me encanta ya que vengo a jugar domino, parques y el ambiente es muy bueno".
2. "Si los sábados y domingos a las 8 de la mañana".
3. "La frescura, el ambiente, la gente, las palomas y las mujeres lindas y feas también".
4. "La mayoría de la gente es pensionada o loteros".
5. “Todos los días de 8 de la mañana hasta las 12 del medio día".
6. "Casi todos los eventos culturales los hacen en la biblioteca que queda cerca, y los aeróbicos son cada mes".
7. "Que pongan 3 o 4 mesas mas para poder jugar y conversar".
8. "Es un lugar seguro de día, de noche no tanto".


LIBARDO

1. "Es un parque agradable, hay personas honorables, serviciales, y muy amables".
2. "La visito todos los días a las 8 de la mañana".
3. "Nos divertimos jugando y conversando".
4. "Gente jubilada, gente de edad".
5. "Permanezco 10 horas, y cuido carros 5 horas por la mañana".
6. "Que hallan aeróbicos todos lo días".
7. "Me parece que deben colocar baños públicos en el parque para que  nosotros podamos tener ese servicio".
8. "Por la noche es inseguro".

ALFONSO DE JESÚS

1. "Es muy bueno y entretenido al 100% es mejor  que estar en casa".
2. "Cada 8 días a misa de 9 de la mañana".
3. "Que hay mucha gente y paso un buen rato".
4. "Gente de 60 hasta el infinito".
5. "Permanezco unas 3 o 4 hora, ya sea por la tarde o por la mañana".
6. "Obras de teatro".
7. "Le hace falta gente que sea mas divertida".
8. "Si es un lugar seguro exceptuando los picaros".

ELIBARDO

1. "Muy bueno donde nos entretenemos todos los viejos".
2. "Los sábados a las 7 de la mañana".
3. "La amistad de todos los compañeros y porque aquí me entretengo conversando y leyendo la prensa".
4. "La mayoría son pensionado".
5. "Desde las 9 de la mañana hasta las 11 y de 1 a 5 de la tarde".
6. "Deporte, orquestas, música".
7. "Le hace falta una cafetería con servicio en todo el centro del parque".
8. "Es un espacio seguro cuando no hay tanto indigente".

LUIS FERNANDO

1. "Es muy agradable".
2. "Si, a misa de 12  de la tarde".
3. "Porque me amaño y tengo muchas amistades".
4. "Jubilados, pensionados".
5. "Desde las 9 de la mañana hasta las 8 de la noche".
6. "Obras de teatro y música vieja".
7. "Unas mesas, baños, y seguridad con autoridad por la noche".
8. "Si pero por la noche no lo es".

HECTOR

1. "Es agradable necesita muchas mejoras, es amañador y es mi lugar de trabajo".
2. "Si misa de 7 pero muy esporádicamente".
3. "La gente".
4. "Señores de edad, pensionados".
5. "Todo el día".
6. "Exposición de obras de arte y música".
7. "La luz, vigilancia, y atención al jardín".
8. “Este parque se ha puesto muy inseguro por los indigentes”










CRÓNICA DE MIEDO URBANO

Hace cinco años en el parque Belén existió un hombre llamado José Montague, el cual era visto por la población como un hombre muy honorable que se preocupaba por dicho parque. Este santandereano, cuidaba cada detalle de este espacio público manteniéndolo aseado, hermoso y seguro lo que lo hacia ser muy visitado por las familias y personas aledañas a la zona.

Este hombre llamado por los habitantes el Alcalde cívico contaba con el apoyo de la alcaldía y la policía de Medellín quienes hacia caso a sus peticiones en beneficio de la sociedad y el parque, era tan entregado al cuidado de este espacio que en poco tiempo su familia y algunas personas se unieron a su labor por lo que seguían paso a paso su cronograma de actividades como desyerbar y cortar algunas ramas de los arboles de el parque, se apropiaba tanto de la apariencia de este que lo cuidaba como si fuera su casa. 

Pasado unos años José falleció a causa de una enfermedad, cuentan que su entierro fue el mejor ya que mucha gente lo quería por todo lo que hizo por la comunidad, dejando un legado entre las personas que constantemente visitan el parque, adultos mayores, niños y jóvenes. Todavía muchas personas lo recuerdan como un hombre emprendedor y que le cambió la cara al parque Belén con un ejemplo de vida que dejó huellas en este espacio.

Sin embargo, desde este acontecimiento el parque ha venido desmejorando su apariencia notablemente, pues nadie se preocupa por el, a causa de esto han venido asentándose personas que dan mal aspecto a este espacio como indigentes que se apropian de las sillas para dormir en ellas, viciosos, alcohólicos y demás  que lo hacen un sitio con altos índices de inseguridad, presentándose atracos frecuentemente, por lo tanto la población se ve afectada “ a partir de las nueve de la noche no se puede transitar ni estar en este lugar” dice un vendedor ambulante que frecuenta el parque con temor.

Al escuchar a los habitantes referirnos esta historia, percibimos que ha cambiado mucho lo que se pensaba del parque Belén y ellos con temor no los ratifican, este es un miedo que va creciendo, sobre todo por la carencia de la fuerza pública en el espacio, por lo tanto se convierte en una problemática social que no va a disminuir mientras las personas no tengan sentido de pertenencia por el parque Belén.

PROPUESTA DESDE EL PROGRAMA DE COMUNICACIÓN

Al realizar la investigación y la realización del proyecto “Parque de Belén”, notamos que habían muchas falencias en cuanto a la documentación e información que había de este sitio ubicado en la ciudad de Medellín, siendo excluido de muchos textos históricos de la ciudad, por lo tanto decidimos realizar una propuesta donde se implantaran técnicas para dar a conocer a este parque que también es de gran importancia para la población. A continuación expondremos algunos puntos para tener en cuenta:

·         Desde la parte visual, realizarle al Parque de Belén un documental o recorrido etnográfico, donde queden registrado los elementos que hacen parte de este parque como monumentos, la iglesia y las personas que habitan frecuentemente el parque.

·         Realizar aportes para la reconstrucción de la Iglesia que se encuentra ubicada en el parque, con el fin de que esta sea mejorada y preste un mejor servicio a la comunidad.


·         Llevar a cabo eventos culturales y de recreación para niños y adultos donde se cuente con la participación de la población, y así puede haber una mejor interacción por parte de los mismos.

·         Recopilar más a fondo información con la que se pueda construir de una mejor manera la historia del parque y poder darla a conocer a la comunidad para que se identifiquen más con este que hace parte de su territorio.




LOS EMBOLADORES

Construidas en el año 2005 las gacetas de los emboladores, sin duda alguna se han convertido para los habitantes del Parque Belén de total agrado acudir a este centro de interacción que les permite compartir experiencias con las cuales amenizan las tardes a pesar de la viloencia, problemática que se vive también en esta zona de la ciudad de Medellín. Sin embargo al recorrer una parte de el parque nos damos cuenta que a algunos pobladores en particular aquellas personas que se dedican al oficio de embolar zapatos tambien se les abre un espacio en este acojedor territorio, pues en convenio con la Alcaldía de Medellín y de la mano de los lpideres comunales, se creó un sitio propicio donde puedan desempeñarse en lo que mas saben “embolar”, a partir de esto, se construyó una especie de pabellón donde la gente trabajadora de oficinas aledañas acuden para que estos señores les presten sus servicios. El acondicionamiento que le dieron a estas personas es el adecuado, pues no solamente cuenta con un techo para protegerse del invierno que acoge a la ciudad en esta temporada, sino tambien con sillas para sus clientes y para ellos cada cual con cojines para mayor comodidad, debajo de estas se encuentra un deposito donde los emboladores pueden guardar sus herramientas de trabajo bajo llave las cuales ellos tienen en su poder.
Al caer la noche todos estos personajes recogen sus materiales de trabajo, y cumplen con las reglas impuestas por ellos mismos; dejan el espacio en el que laboran totalmente limpio y las cosas en su lugar para contribuir con el buen ambiente del parque y así al día siguiente solo es llegar a su punto, ubicarse y comenzar con la faena diaria. Cobran $2.000 por dejar a sus clientes los zapatos en perfectas condiciones para laborar, los que más se acercan a sus servicios son las personas que trabajan en Bancolombia, Gana y otros negocios y establecimientos que requieren de una muy buena presentación. A muchos ya los conocen y se han ganado el reconocimiento por lo que los clientes ya “van a la fija”, no obstante dicen que cuando llueve mucho poca gente se acerca a recibir sus servicios lo cual perjudica su economía puesto que tienen una familia que los esperan en casa y son dependientes de esta labor para sus sustento diario.

Aquí no solo se desempeña este oficio, sino que tambien es un espacio donde las historias y anécdotas están a la orden del día, los clientes y emboladores están prestos a ser escuchados, tocando temas como la violencia y política que hacen que todos estos se unan y formen tertulias alrededor de sus experiencias, propagando así un sitio lleno de armonía con personajes especiales que hacen parte del Parque de Belén como lo son lo emboladores. 


IGLESIA DE NUSTRA SEÑORA DE BELÉN



La iglesia de Nuestra Señora de Belén es un templo religioso de culto católico, hace referencia y advoca a Nuestra Señora de Belén, esta ubicada en el barrio Belén, al occidente del parque de Belén en la ciudad de Medellínsu arquitecto llamado Ignacio Duque reedificó este templo enfocándolo hacia la época que se encontraba en esos momentos 1870, el Párroco el Pbro. Lorenzo Escobar comenzó el ensanche de la capilla que servía de templo Parroquial, Cuando el Pbro. Aparicio Gutiérrez estuvo de Cura por 25 años, le hizo ensanches y reparaciones. Finalmente el Canónigo Ignacio Duque reedificó el templo, con frontis, torres y cúpula, Allí se venera un cuadro de Nuestra Señora de Belén, visitado por la población de sus alrededores y a la cual se acercan a pedir por sus familiares y enfermos de la comunidad, de esta iglesia se conoce muy poco de su nacimiento y construcción.



Hoy en día esta iglesia se ha convertido  en el epicentro del parque y un motivo de encuentro para la poblacion que acude los días de semana y domingos a celebrar la santa misa, hace parte y se integra con los colegios aledaños al parque para colectas y servicios religiosos que le permitan a la poblacion vincularse mas a la iglesia. Hace unas semanas lleva liderando el proyecto llamado “Obra educativa de la Parroquia de Belén” en conjunto con el Liceo San Rafael Belén, el cual hace parte religiosa de esta iglesia con su lema “Formando con el evangelio desde 1950” el cual pretende integrar a la comunidad a eventos de tipo culturales, religiosos y gastronómicos con el fin de recolectar fondos para el Liceo y la reparación de algunas cosas de la Parroquia que se ha venido deteriorando con el pasar del tiempo, pero que gracias a este tipo de proyectos puede brindarle a sus feligreses un espacio donde puedan vincularse e integrarse espiritualmente.






MESAS DE JUEGO



 Para los habitantes del Parque de Belén, uno de los atractivos que se viven por las mañanas y tardes son las mesas de juegos, donde los adultos mayores se reúnen sagradamente a compartir por medio del juego del dominó sus destrezas y técnicas que implementan para ganarles a sus contrincantes. Este espacio fue diseñado en el año 2005 cuando las personas lideres del proyecto hicieron un estudio del lugar y se dieron cuenta que la mayoria de la poblacion que visitaba el parque constantemente eran pensionados, adultos y adultos mayores, acudiendo a la necesidad de un espacio recreativo se implementaron mesas y sillas de cuatro puestos donde estas personas tuviesen la posibilidad de encontrar en este tipo de actividades sanas un motivo de reunión con la población y amigos.

Al pasar por esta zona del parque se respira un olor a café y cigarrillos con los que los señores jugadores acompañan sus partidas, muchas personas se aglutinan en este lugar para escuchar sus expresiones y ver sus técnicas de juego, como aprendices observan la agilidad con la que juegan y comparten algunos tips ganadores que con la experiencia y el tiempo jugando partidas de domino adquieren, acercárseles a realizarle alguna entrevista es casi imposible pues el juego no da espera alguna y mucho menos quieren dar ventaja para los otros que esperan ansiosamente que alguno de los jugadores pierda su partida para poder ingresar a la zona de juego con algún otro acompañante, esta espera se hace casi eterna y cuando tienen la oportunidad poco les dura pues a estos “viejitos” como cariñosamente les llaman en el parque, es un fracaso darles la pelea en el dominó. Acompañados de sus señoras, algunas veces de los nietos e hijos que admiran el hecho de poder sentarse a jugar por horas sin que les haga algún efecto, el secreto está dicen ellos en el café, proporcionado por la cafetería instalada a un costado, que los mantiene activos y despiertos para seguir jugando en la mañana, tarde y noche.




http://diverbelen.blogspot.com/

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Parque de Belén

 Tomado de: http://parquedebelen.blogspot.com/


















Los Ejes Temáticos

* Gestión de políticas públicas
* Seguridad
* Participación
* Convivencia
* Organización comunitaria





 


Rutas que pasan por el Parque
 Ruta de bus 171 Belén Rincón
 Ruta de bus 176
 Ruta de bus 170 Belén las Palmas
 Ruta de bus 172 Belén AltaVista
 Ruta de bus 178 Belén Parque



Desde el año 1541, cuando Jerónimo Luis Téjelo llegó al valle de Aburra, uno de los sitos por donde ingresó y se estableció fue el Aburra de los Yamesíes, que mas adelante en 1616 se convirtió en una encomienda indígena llamada Otrabanda de Aburra, en 1639 empezó la lucha por estas tierras de gran valor para la agricultura y la ganadería; hasta 1814 año en el cual cambio su nombre por Belén de otrabanda; en el año 1830 se dejó solamente el nombre de belén y era considerado como corregimiento, en el año 1858 se terminó la construcción del puente de Guayaquil, y empieza el proceso de integración de belén al municipio de Medellín, debido a la necesidad de la comercialización de insumos para la construcción, de alcoholes y aguardiente, En 1875 en las riberas de la quebrada AltaVista se cultivaba la caña de azúcar y los frutales. En su proceso económico se llevó a cabo la fabricación de tapiches para sacar la panela, también vivían de la ganadería y los tejares en donde fabricaban adobes y tejas, para el mercado; en tanto la construcción de las casas de la zona era de tapia y bareque.
Se hace necesario aludir a un dicho muy conocido en este parque y por las personas cercanas a éste el cual es: “parque de los palos caídos” no necesariamente se refiere a los arboles, sino que se hace un tipo de comparación por los adultos mayores o ancianos que frecuentan este sitio que la gran mayoría son jubilados o pensionados.




Estatua de Simón Bolívar



En este parque es situada la estatua de Simón bolívar, ya que está representa emblema de libertad y soberanía y para el parque de belén es un orgullo y un verdadero patrimonio tenerlo allí.
 


El parque

El parque 


La adecuada participación ciudadana en los procesos de desarrollo este parque es punto clave en la movilización de la comunidad; mediante ésta se establecen puentes y canales adecuados de la comunicación. La gestión pública, a demás de desencadenar procesos de movilización y conciencia crítica, permite también una constante promoción el dinamismo y el fortalecimiento de los organismos comunitarios. La participación no es sólo una presencia física, es más que una actitud, es un compromiso.






























































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Agregamos  unos videos tomados de youtube.com sobre el Parque de Belén












Parque de Belén - Documental de Observación






El Parque de Belén todo un casino criollo al mejor estilo de las vegas







Así es la intensidad con la que el incondicional grupo de jugadores de cartas y dominó del Parque de Belén enfrenta diariamente su mayor pasión.
Al estilo criollo pero guardando los protocolos de la lúdica de la baraja, el encargado de las carpas y sus dos asistentes, vigilan la llegada de la lluvia y disponen todo para cada apuntado.
Todos, adultos en su mayoría, tienen claro a que se viene a esta esquina del parque de Belén.
Pensionados, retirados, inactivos, separadas, vecinos todos de Medellín, piden apoyo de las autoridades locales con mejor iluminación y más mesas de juego.
Cuando termina la jornada a algunos hay que quitarles las cartas y despacharlos para la casa. Por eso todos sueñan con que este pequeño lugar de encuentro en el corazón de Belén tenga algún día un poco de la ciudad que nunca duerme.










Los desdichados que quedan del Ferrocarril


Ramiro Gil Bustamante, desde hace una semana, no va a dormir a su casa con su esposa. Volvió a habitar la calle. Embriagado, de aquí para allá, deambula por el Centro con una botella de agua llena de licor debajo de la ropa. De allá para acá, va zigzagueando desde el pasaje La Bastilla, pasando por Junín hasta arribar al Parque Bolívar. Una vez allí, saluda a Jaime, a Ciro y a otros ancianos que constituyen un mundo casi invisible que subsiste en este sitio de Medellín.
Todos se reconocen como “bohemios”, pero es evidente que son viejos que han perdido familia, casa, empleos y el control de sus vidas por el alcohol. Sentado con Jaime en una banca de Junín, ‘Miró’ —como lo apodan—recuerda tiempos remotos de hace más de cinco décadas cuando trabajó para el Ferrocarril de Antioquia. “Mi papá era el jefe de Transporte. Tenía que ver con el movimiento de las locomotoras. Yo entré por él, primero a Material Rodante, reparando las máquinas. A mí me gustaban las máquinas. ¡Me encantaban! Le dije que me ayudara para llegar a manejar una de esas. La política en ese tiempo era muy brava y mi papá era muy político”.
Luego de haber sido ayudante de máquinas, aceitando bielas y limpiando locomotoras, logró ocupar el puesto de “fogonero” o alimentador de las calderas, cuando aún quedaban trenes que funcionaban a carbón o con un aceite que ellos llamaban “juloi”. Poco tiempo se quedó en este cargo, toda vez que su ascenso continuó de forma vertiginosa. Es así como para comienzos de la década de los 60, Ramiro, con apenas 19 años, llegó a ser el “maquinista de cuarta” —o de los relevos— más joven que existía en ese momento en la seccional del Ferrocarril de Antioquia.
Y su futuro se auguraba aún mejor, ya que cuando pusieron en funcionamiento las dos locomotoras Diesel austriacas, Ramiro Gil y otros compañeros fueron enviados a Bogotá para recibir una capacitación en el manejo de aquellas modernas máquinas. Hoy, sentado en esa banca de cemento de Junín, expresa que fue el mejor de esa selección, mereció diploma además del acenso a maquinista de primera. “Yo era el mejor maquinista… Pero ahora estoy abandonado aquí”.
Con nostalgia, indica que llegó hasta la “primera categoría”, sitial al que llegaban los pocos privilegiados que conducían los vagones de pasajeros. Explica que los de “tercera”, trasportaban solo carga y los de segunda, mercancías, aunque, de vez en cuando, se les permitía transportar pasajeros. Pero esos logros ya son solo recuerdos. Este señor de 72 años, de pelo y bigote canosos, hoy solloza, se lamenta y reconoce que las tres veces que lo echaron del Ferrocarril fue por borracho. “Yo era el mejor maquinista…. Y me querían mucho, por eso me devolvían el puesto”.
En otro parque de Medellín, el de Belén, se sienta casi diario José Manuel Ochoa. Contrario a ‘Miró’, él nunca pudo ascender. Inició su carrera ajustando polines para la vía férrea en una zona muy calurosa, por Nare, San José del Nus y cerca al municipio de Puerto Berrío en el Magdalena Medio antioqueño. Comenta que “era un trabajo muy duro” y, por lo mismo, decidió viajar a Medellín. Desde que llegó a la gerencia, cuyas oficinas se situaban en el segundo piso de la Estación principal en Guayaquil, rogó al superintendente que lo pusiera a manejar o, al menos, que lo trasladara para la capital del departamento. Ante la negativa, renunció. Mas el mundo del ferrocarril también ha quedado grabado en su corazón y, por esta causa, todavía le resulta fácil recordar que cada tren contaba con ocho, diez o quince vagones.
En los ferrocarriles de pasajeros, hubo distinciones de clases. En los de “primera”, los tiquetes costaban más. Y, aunque en los de “tercera” el pasaje era más barato, don José estima que el lugar era muy incómodo porque los vagones estaban enseguida de la caldera y el viaje se tornaba “muy acalorado”. Sin embargo, él y gran parte de aquellos que hicieron parte de esta empresa reconocen que desde la puesta en funcionamiento de la primera máquina, el ferrocarril promovió un cambio cultural y económico para Antioquia. Y algunas de estas transformaciones los beneficiaron de forma directa, por ejemplo, ser maquinista representaba el mayor honor de la época, a tal punto que los conductores eran llamados “capitanes”.
“Un capitán de esos decía que prefería morirse, pero no soltar la llave, que moría pegado a la llave”, comenta don José a sus compañeros del Parque de Belén. Sin embargo, la satisfacción de haber pertenecido a esta iniciativa la tenían -y tienen- gran parte de sus pensionados, aunque ya muchos se “murieron de viejos” y otros hoy poco salen de sus casas debido a los achaques propios de la edad. Pero el recuerdo de sus épocas de ferrocarrileros los persigue todavía con enorme satisfacción. Y para confirmar lo anterior, uno de los contertulios exhibe con orgullo —aunque con recelo— un reloj de bolsillo indicando que era del Ferrocarril, pero lo esconde rápidamente.
José Manuel Ochoa, octogenario y casi sordo, es uno de aquellos que nunca cumplió el sueño de conducir una locomotora y es otro de los viejos que se reúnen en el Parque Bolívar y que sueñan con que el Ferrocarril vuelva a funcionar. Y cuando se toca este tema, de nuevo interviene ‘Miró’ aduciendo que “yo era el mejor maquinista… Pero es que yo he sido una porquería. La primera vez que me echaron, me habían mandado para una estación que se llama Grecia. ¿Sí sabe? ¿A usted no le tocó? Bueno, ahí donde se divide la ruta, una va para la Costa y la otra para La Dorada. Me puse a tomar trago en Puerto Berrío con ‘La Zarca’, que era salonera. Cogí el tren de pasajeros y me dijeron: ‘Métase para la segunda!’ [la otra carrilera] porque venía el Tren de Lujo, de Santa Marta… En ese trayecto, me dormí. Esa vez hubiera habido una catástrofe de no ser por el suichero [controlador de vía] —en todas las estaciones había uno— que se arriesgó a subirse al tren andando y me gritó: ‘¡Miró, Miró, Miró, Miró, estás dormido, güevón, y viene el Tren de Lujo… [Todo] por la borrachera mía”.
Sentado en esa banca, se ahoga en sollozos, se refriega los ojos con sus manos sucias y ásperas y continúa narrando sus andanzas. “La segunda vez fue por esa matazón de ganado que hice entre Cabaña y Virginia… Porque me emborraché y no fui capaz de subir por Caracolí. No era capaz de controlar el tren con cuatro vagones de ganado y se me devolvió… [Todo] por irresponsable. Pero yo era el mejor maquinista, por eso [también] me la perdonaron”. A pesar de todo, Ramiro pudo contar con un hogar conformado por su esposa, Marta Flórez, y sus hijas Mónica y María Eugenia; pero, según él, ahora están en Estados Unidos. Hace varios años, en los días de lucidez, vive con una señora. “Antier vino a buscarlo”, le refiere un amigo. “Ah, sí. Pero no me fui porque no me fui”, contesta. Su tufo es agrio.
Es que “yo he sido muy vagabundito”, repite a modo de confesión. Sin embargo, no hay arrepentimiento alguno. Es más, muy pronto pregunta: “¿Me puedo tomar uno?” Y, sin esperar respuesta, destapa la botella plástica y bebe con deleite. Con el nuevo aire que le brinda el buche de licor, narra la última pilatuna que le significó la desvinculación de la empresa. “Para sacarme definitivamente, fue porque esa vez me enamoré. Me enamoré de una muchacha que trabajaba en el Bar Ganadero y le dije: ‘Marina, —ella era elegante como una gitana— vámonos para Cali. Ah, es que ganábamos buena plata. ¿Sí o no? Ah, usted no sabe, y me fui con ella para Cali. Esa vez me echaron por abandono de trabajo”.
Ramiro Gil vive, por el momento, por ahí en la calle. Hace unas noches le robaron los zapatos mientras dormía en un andén. “Estos porque me los regalaron”, dice exhibiendo unos botines color café. Pese a todo, lo único que nunca le podrán robar son sus recuerdos en el Ferrocarril de Antioquia. Paradójicamente, esta empresa, otrora sólida, a partir de 1961, momento en que es comprada por la Nación, también iniciaría su declive financiero y operativo. Y en pocos años sucumbió con la emergencia de la nueva industria de trasporte de carga y de pasajeros por tierra.
Muchas de las vías férreas desaparecieron y la mayoría de las estaciones cayeron en el olvido. Solo sobreviven algunas pocas al ser declaradas Bien de Interés Cultural de la Nación. Pero ya nunca volverán a sus días de esplendor. No obstante, los viejos del Parque de Belén y los que se agrupan en otros lugares de la ciudad han oído de algunos proyectos que buscarían reactivar el ferrocarril en Colombia. El panorama todavía no está nada claro. Sería una obra de reconstrucción gigante y difícil; pero los ancianos y aún los jóvenes que han escuchado las fantásticas historias que giran alrededor de las máquinas, añoran que vuelva. El tiempo dirá…


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Tomado de:
http://ciudadmota.blogspot.com/2014/07/el-parque-de-belen-es-el-corazon-de-la.html




Retrato del Parque de Belén, lugar que ha vivido a su manera la transformación en el tiempo de la Comuna 16.

Colaboración especial
Juan Diego Ortiz
manuchego@gmail.com



Bajo la sombra de árboles frondosos y centenarios, late el corazón de una ciudad que está dentro de otra ciudad. El parque de Belén es la sala amoblada de la comuna 16, esa zona confederada de Medellín que se extiende en gran parte del suroccidente con sus 21 barrios. El parque es el centro de esa confederación, es el núcleo que mantiene unida la familia betlemita.

Esa sala pública, con butacas de concreto, espaldares metálicos, palomeras y jardineras asimétricas, es escenario de integración entre sus asiduos visitantes. Pensionados en su mayoría, se dividen el Parque democráticamente dándole vida a aulas abiertas para las cartas, el dominó y el ajedrez, la lectura del periódico y el debate político, económico y deportivo. Es ante todo un tertuliadero con panelistas anónimos de todos los estratos e ideologías. Doctores e ingenieros, oficinistas y albañiles. Todos disfrutando de la edad de retiro y del imperceptible paso del tiempo.

Temprano en la mañana y al mediodía, la cuadra se llena de chiquitines uniformados del colegio Rosalía Suárez que queda a un costado de la Iglesia. Entonces el Parque se convierte en un crisol generacional con decenas de caminantes flotantes de todas las edades.

Como blindado contra las renovaciones urbanísticas, el Parque ha visto cómo los vecinos de los cuatro costados han cambiado. El Teatro Mariscal, Bancoquia, cafetería Los Bachilleres, la heladería Palmaseca que era el lugar predilecto para tardear después del colegio. La bruma del tiempo los devoró a todos, a  edificaciones y a fachadas con la mirada vigilante del Parque que permaneció indemne.

Usualmente recibe exposiciones artísticas, eventos oficiales, mercados de San Alejo y ventas ambulantes de frutas y hortalizas afirmando su esencia integradora. Mientras sus rincones y butacas sigan llenas, el parque, corazón y núcleo de Belén, seguirá latiendo firme bajo el cobijo de sus frondosos árboles.


Nota del editor. 31/07/2014 Este texto fue publicado en la edición impresa de CIUDAD MOTA con el titular: 'El corazón de Belén', página 2.






viernes, 6 de junio de 2014

LA HERENCIA. Luis Ernesto Perez O.


Notas del Belén Antiguo

LA HERENCIA

 LUIS ERNESTO PÉREZ OSORNO

En aquella tarde, diferente a las demás, se había despedido más temprano el sol.
Transeúnte cerca del puente de San Bernardo, iba con mis hermanos menores y dos de mis sobrinos pequeños a quienes, juguetones e inquietos, les agradaba dar paseos conmigo, pues se divertían, corrían, conocían nuevos senderos de la ciudad, vivían sus propias historias, cantaban, preguntaban, discutían, querían helados, descalzarse, subirse a los árboles, bajar a las quebradas, brincar ese muro, perseguir una vaca, coger esos mangos y esas pomas, pasar por los alambrados, pescar corronchos, coger sapos, elevar cometas, llevar ramitos de flores a la mamá, oler las hojas de cachivache, en fin, todo, menos descansar o suspender, por un minuto ¡Uff! la cháchara, la preguntadera, la gritadera, la peleadera o, ¡por favor!,¡ la brincadera  y la pedidera!

Algunas veces, se presentaban algunos pequeños incidentes, como aquel domingo, en el Zoológico, a donde los había llevado a ver y a conocer animales exóticos, aves raras, leones, tigres; a la famosa Agripina y a la elefante que días antes había bautizado Pacheco. Pero toda esta tentación infantil fue fútil ante el parque de juegos mecánicos situado justo al frente de la entrada y a la entera disposición de los incansables. La rueda, el carrusel, el columpio, el tobogán, las paralelas, hicieron caso omiso de mis ruegos para que ingresáramos al Zoológico y rendido finalmente ante la evidencia de sus verdaderos deseos, permití que desplegaran todo su potencial y gastaran la energía que les encendía las mejillas y les brotaba en las frentes como un rocío de su inagotable sudor. De pronto: ¡gritos y llantos! El más inquieto y el más acróbata, se subió al carrusel colgado del poste central y el ineludible movimiento le aprisionó la camisita, enredándose en ella y dejándolo sin defensas y con algunos trozos de piel engullidas por la máquina.

Esa tarde, al pasar el puente, delante de la finca de Don Quico Molina, escuchamos un disparo y cercano un zumbido...
-¡Agáchense, tírense al suelo! fueron las palabras que oía que salían de mi boca y los niños, asustados, se resguardaron bajo la baranda del puente. Lentamente miré lo que sucedía y logré avistar una figura delgada, con sombrero campesino blanco y una escopeta en las manos aún humeante como su boca de la que todavía salían palabras de fuego dirigidas contra alguien que en la parte posterior de la finca pretendía robarse algunos mangos.
Ese señor era un personaje muy conocido en el Belén de nuestra infancia. Dueño con su familia de gran parte de las tierras del lado occidental de Medellín, tan grande era la propiedad que, según se decía por entonces, iba desde el puente de San Juan, por Arrabal y Conquistadores hacia la Bolivariana (mi padre decía que los terrenos de esta universidad fueron vendidos por don Quico), Rosales, La Alameda, el Parque, Tenche, Barrio Granada, Barrio Medina, San Bernardo, Altavista y un largo y extenso etcétera. Tan conocida era su fama de ricachón como la de avaro, cicatero y ruin, que tan acucioso disparaba contra un joven asaltante de mangos. Algunas veces lo vi en la Plaza de Belén y en algunas de las caminatas por las viejas calles del Barrio. Su traje campesino pero sustancialmente mezquino y pobrete, lucía los indicios de la dejadez y descuido. Pantalones de tela de dril ordinario que alguna vez fueran blancos, se sostenían a la cintura por una apretada cabuya y la bota le llegaba hasta antes de los tobillos, dejando visibles los mugrosos y desnudos pies, cubiertos por unas alpargatas de arriero que alguna vez tuvieron mejor vida. La camisa, mangas cortas, cuello apretado a la garganta, con algunos ojales huérfanos de botones y de un blanco sin definir, pues los calores y el sudor de muchos días la tiñeron de cierto ocre por los lados. Sombrero blanco de fique, tipo aguadeño, con alas ajadas y rendijas por las que pasaba el sol. Colgado en el hombro izquierdo un viejo carriel despelucado, medio abierto. ¡Quién pudiera contarnos qué contenía! Su arca santa era inviolable. Nadie por allí inquiría ni oliscaba y menos metía la mano. Era celoso con sus pertenencias. Las manos, como dos guardias, mantenían la vigilancia y pocas veces se separaban de donde parecía estar su tesoro. Dedos largos, uñas de medio luto permanente. Manos dispuestas a abrirse para recibir y apretadas para dar, dejaban adivinar el aspecto de la piel, bronce antiguo requemado, con vellos y venas que serpenteaban palpitantes. Y toda esta indumentaria apenas escondía su rostro, que por cualquiera razón, no era el de quien se supone que debería llevarla. ¡Qué contraste! De su cara no salía mezquindad. Esta manaba de su corazón. De los ojos se escapaban moneditas brillantes de pícaro vivaz, infantiles. Boca menuda, desmenuzaba sonrisas cortas y frecuentes. La piel guardaba algunos secretos ancianos pero se sonrojaba a la luz del sol. De palabra fácil, el saludo se seguía de “mijito” que decía a todos. Por nada o por muy poco, la mirada, la sonrisa y la palabra tornábanse por las de un arriero de Sopetrán y su descarga iracunda le hacía blandir el zurriago a diestro y siniestro alejando de sí a quienes pudieran molestarlo, del mismo modo como, con su escopeta, ponía en fuga a los que quisieran arrebatarle lo que era suyo.

Madrugador, solían verlo los noctívagos y los trabajadores tempraneros en el café de la esquina diagonal a la Iglesia, saludando a algunos parroquianos a los que extendía la mano para pedirles los diez centavos que costaba el tinto. Algunos ya le conocían las mañas y se lo ofrecían y pagaban sin que se los pidiera. Otros sentían vergüenza y se apenaban del mezquino ahora avariento ricachón.

Una mañana fría de abril iba acompañando a mi padre por las calles del parque de Belén y vimos cómo, con su menudo cuerpo y andar liviano se nos acercaba con la frente fresca y ojitos bailadores y el esbozo de una sonrisa que más que de dar era de pedir. Y, en efecto, casi pasando por encima del “buenos días”, los dedos alargados se acercaron con finos temblores y nos señaló la esquina en donde los madrugadores solían iniciar el día con la tibia caricia de un tinto y en donde también deleitaban su mañanear con buñuelos y, recién horneados, panes, pandequesos, tostadas, bizcochos y arepas y papas rellenas. Y en donde ya, como en un pequeño mundo, se comenzaban las conversaciones de los grandes temas locales: el último sermón del padre Cadavid y las andanadas del párroco contra el Teatro Mariscal con maldición a bordo y contra las malas costumbres de las mujeres de aquellos días, que, acompañadas con sus novios, pasaban la misa charlando en el atrio o iban con los abominables pantalones a media pierna o con la manga de la blusa muy corta o las faldas muy ceñidas. La plaza se iba calentando desde esta esquina. Hacia allá nos dirigimos con nuestro convidado y su hablar menudito, como midiendo y contando las palabras que se le salían, expresaba un cierto dejo de cansancio que no ocultaba aun cuando mandaba, ordenaba y exigía con el decir y el dedo índice apuntador. Sin esperar demasiado, pasaron por su boca rápidamente y con fruición, varios buñuelos, pedazos de salchichón y dos tazas de chocolate espumoso y oliente. Los labios ocultaron los precarios dientes, y por ocasiones asaltaba la harinosa presa como si se tratase de un trozo de chicharrón al que quisiese desnudar pronto con su único canino. La mano derecha acariciaba la panza como midiendo la satisfacción y la sonrisa pedidora cumplía su cometido. Era entonces cuando entrado en calor, las palabras confesaban sus carencias. Su noche había sido corta porque los fantasmas y los demonios llenaron su cama de piedras y el perro se había meado en la manta y los ruidos desde la quebrada le espantaron el sueño y dos o tres veces tuvo que levantarse con la escopeta y con palabrotas a poner en fuga a los invasores de su predio. Ya era costumbre y, guardián de su heredad, celaba y vigilaba sin descanso y en los ojos se delataba la fatiga de noches sin reposo y el mirar del ojo izquierdo se opacaba mientras el otro parpadeaba incesante e incansable. La mano derecha seguía acariciando la barriga y el carriel que tampoco esta vez iba a abrirse. En el bolsillo de la camisa, llevaba con cierto cuidado varios empaques vacíos de cigarrillos Dandy y Pielroja con el forro de papel de estaño que coleccionaba del suelo y con los que pagaba las ocasionales visitas donde “Ñato” el peluquero, que cobraba su trabajo a diez centavos con 30 empaques o a veinte sin ellos. Su rostro palideció, el gesto se endureció y las palabras se prepararon para salir insultantes, al acercársenos un mendigo que sabía de la generosidad de mi padre y burlaba sordamente los improperios del invitado que mejoró el talante al alejarse el intruso.

Me intrigaba la insistencia en posar la mano ritualmente sobre el arca de escasos pelos. En un momento observé por alguno de los pequeños bolsillos, guardados, unos papelitos de la lotería ya ajados y ennegrecidos. Quise preguntarle sobre ellos, pero no me salían las palabras y quizá mi atrevimiento pudiera hacer saltar la furia del zurriago que amenazante reposaba sobre el muslo izquierdo. De pronto, sonaron las campanas de la Iglesia que invitaban a la misa de seis, la de las Hijas de María y de la Acción Católica y a la que asistían algunos trasnochados a ocupar las largas bancas de madera y dormir algunos ratos con la seguridad que les brindaba el templo, el arrullo de los rezos de las beatas y el tibio calor de las velas rogativas que se encendían temprano. Don Quico era ferviente seguidor de esta devoción y casi sin despedirse, se le oyó un “Dios le pague mijito” y desapareció entre las negras vestiduras de las rezanderas y los feligreses con los cuales corría a competir por su banca preferida.

Muy pronto se hizo amigo del padre Duque, el párroco. Sucedió una de esas mañanas, pero en esta ocasión, creyó encontrar un mejor solaz en el confesionario y lo encontró tan muelle y tan tibio que quedó tan dormido como pocas veces lo había hecho en las bancas. De pronto, despertado bruscamente por la voz del cura, pudo entonces darse cuenta que tanto él como el confesor habían compartido, este sentado, el otro arrodillado, del mismo lecho y del mismo sueño. Fue una amistad que surgió de la complicidad y que se sustentó con algunas dádivas de Don Quico, que arañando su mentón, oía los sermones del cura desde el púlpito recordando el paso del camello por el ojo de una aguja y el subsiguiente temor a las llamas eternas de los infiernos y a los tormentos que esperaban a los que se negaban a darle la limosna y los sagrados diezmos a la Parroquia. Temeroso y débil, convencido de las Indulgencias, ahora era fiel amigo del padre Duque. Desde entonces, los estudiantes vieron aparecer un colegio para varones y otro para las niñas. Un asilo para los ancianos. Varios refugios para los pobres. Un edificio con locales comerciales y apartamentos. La Casa Cural se modernizó y la Parroquia de Belén se convirtió en una de las más ricas de Medellín, hasta cuando comenzaron a establecerse otras parroquias vecinas que fueron minando el prestigio con su competencia.

La familia de don Quico, amplia y conocida, propietaria, además de varios tejares en Altavista y el Rincón, era poco cercana al viejo. Sin herederos, la fortuna pronto sería de ellos, especialmente de su sobrino, el más allegado, el más atento y el que le ayudaba en las cuentas y en los menesteres y el que mejor conocía los vaivenes y los tejemanejes de la futura herencia. En varias ocasiones el tío “se murió”, pero tantas otras resurgió y de tanto esperar, la herencia se fue convirtiendo en cargas de impuestos sin pagar, desgreños, descuidos, malos negocios, y en el mito creciente de un tesoro escondido, de un entierro en alguna parte de la finca.

Cuando llegó el día de su muerte, el del acontecimiento largamente esperado, fuimos testigos de las exequias.

Los numerosos vecinos y conocidos y los curiosos, a quienes esta ocasión les proporcionaba un tema de nunca acabar, por ser quien era el muerto, y las beatas, que de ninguna manera se perdían de acontecimientos como éste en el barrio y muchos otros parroquianos, llenábamos las naves del templo. Sorprendido porque allá en lo que mi vista permitía, no veía a ninguno de los familiares, le pregunté a alguien que los conocía y tampoco explicó su ausencia. Me acerqué al féretro y allí estaba don Quico, quieto, inalterable, con el rictus de la boca fingiendo una sonrisa, con el ojo izquierdo abierto y el derecho con los párpados recogidos como haciendo guiños maliciosos: “me mató el ojo”, aseguré y lo repetía. Y como un sello en mi mente, quedó aquél retrato del embaucador, del solemne burlador, del que con malicia parecía despedirse de este mundo ridiculizando a los que en él quedábamos. Ahora iba a besar eternamente con su trasero a su tan amada tierra.

Salí del templo y fui de inmediato hacia el viejo puente de la 76, a la finca de don Quico. Allí, en donde aquella tarde sentí el susto de un disparo, se formó un tumulto. Se rumoraba, se murmuraba, se decía, pero no se oía ni se entendía. Me acerqué y miré hacia donde todos miraban. Allí estaban los familiares. Hurgaban, cavaban, bajaban, sacaban, tumbaban, removían, destechaban. Cajas, cajones. Puertas, ventanas. Colchones. Rincones, paredes, pisos, escalones. Techos y zarzos. Percutían el piso y las paredes y el sonido falso daba pié para otro agujero.

Quizá, me dije, es su manera de expresar su duelo y me alejé.

Pasados varios días, oía el noticiero local y alcancé a escuchar algo. Decía el locutor acerca de una herencia que en el testamento del difunto don Quico Molina nombraba herederos a la Parroquia de Belén, a las Hermanitas de los Pobres, al Asilo de Ancianos, a la Parroquia de Donmatías, al Obispo, a las Misiones y destinaba una partida especial para misas por su eterno descanso.





jueves, 5 de junio de 2014

GILDARDO MONTOYA. IN MEMORIAM . Emilio Alberto Restrepo

Autor: Emilio Alberto Restrepo

A mediados de los años setenta, escuchábamos entre divertidos y asombrados una canción bailable que no sabíamos bien si era seria o jocosa, pero en todo caso, sin entender el significado de la palabra, era nuestra primera aproximación al surrealismo y más tarde a la patafísica. Un ritmo de guitarras rústicas y maracas daban color a una voz montañera que cantaba, mientras un coro arracachero le respondía:

COMO YO SOY TAN RARO
Ahhhhh como yo soy tan raro…
Como yo soy tan raro, a mí me gusta todo al revés
compro la ropa en la cantina y a la farmacia voy a beber
A mí me gusta dormir parado y caminar en un solo pie
me gusta el dulce que sea salado y me gusta el dueto que sea de tres
Duermo soñando que estoy despierto, pero despierto yo estoy dormido
a veces sueño que estoy levantado y voy a ver y estoy acostado
Ahhhhh Como yo soy tan raro, como yo soy tan raro, como yo soy tan raro, como yo soy tan raro…
Me gusta el perro que cacarea y la gallina que sepa ladrar
me gusta el toro cuando relincha y al caballo oír bramar
Me gusta el día cuando es de noche para de día yo trasnochar
admiro al ciego que pueda verme lo mismo al mudo que pueda hablar
Me gusta todo y nada me gusta, no soy miedoso y todo me asusta
soy peleador pero no peleo yo soy muy raro pero no creo
Ahhhhh Como yo soy tan raro, como yo soy tan raro, como yo soy tan raro, como yo soy tan raro…

Una tarde, el 25 de Noviembre de 1976, los habitantes de Belén fuimos sacudidos con la noticia: Gildardo Montoya, el compositor y cantante popular iba manejando su moto y una señora en un carro lo había  atropellado y yacía muerto tirado en pleno pavimento, al frente de Mercados La Placita en la 30 con la 77. Los muchachos no podíamos creerlo. Precisamente en esos días estábamos encantados con las versiones de doble sentido de sus canciones parranderas. Lo sentíamos como propio, orgullosos de saber  que era local y contemporáneo (había nacido en Támesis en 1940) y nos sabíamos muchas de sus canciones y nos reventábamos de la risa con ellas:

El gitano groserónEse español malicioso (ay) que canta en el entejado,  como huele de maluco debe ser que cagad... (ay paren ay) En un tono españolillo gitanillo de pacotilla graciosísimo.
El trovador del Valle: "Soy el trovador del valle y vengo a trovar aquí, vengo buscando mi pava
y traigo los huevos aquí"…Esto está lleno de brujos y yo sé a lo que han venido, pongámonos ya la ropa pa que no sean mal...parece que ya nos vieron vestite con disimulo que la gente se está riendo porque nos vieron el...culpable soy señor y yo vi llorar la muchacha por salir tanto conmigo le quebré la cu...carambola carambola, gritan jugando billar, mi negrita está en la cama y me la voy a...pinchada que es esa vieja, pa saber que en el chumbimbo , me ofreció cincuenta pesos pa que le mostrara el...chiquita de mis amores…
Carrataplán:  (Carrataplán, carrataplan, como es de bueno eso con pan.)  Si yo tuviera la dicha de comer de eso, carrataplan…pero vale 20 pesos y yo no tengo, carrataplán…
Seguro que sí: Hombre yo quiero saber qué es lo que a  me está pasando, cuando veo una mujer a mi se me parand…( seguro que si seguro que si seguro que si que si)
Yo no sé si fue María o la sobrina de lucha, lo cierto fue que un día me botaron la cachuch…( seguro que si seguro que si seguro que si que si)
La mujer que al caminar anda con los pies trabados, eso no que hay que averiguar seguro se lo han clavad…( seguro que si seguro que si seguro que si que si)
Dele por ahí, dele: Ese patrón que yo tengo, ese sí es bastante rico, pero el pa qué tanta plata ese hombre como es de maric…(dele por ahí, dele por ahí, dele por ahí, dele).
Y con la mirada actual, no podemos dejar de evocar  en esas letras al Juanes de La Camisa Negra,  de La paga o del Yerbatero. Es más, el artista nunca la ha negado, porque sabe que son sus raíces, que bebió tanto de él como de Octavio Mesa, de Joaquín Bedoya, de José Muñoz. Lo mismo el Darío Gómez que ha hecho carrera con Los Legendarios. Y así por el estilo cientos de canciones de doble sentido, fiesteras, alegres, juguetonas, maliciosas.
 Pero no todas. Ya había compuesto verdaderos himnos de la música tropical, letras, ritmo, mensaje. Recordemos:
Plegaria Vallenata:   Óyeme diosito santo, tú de aritmética nada sabias, dime por qué la platica tú la repartiste tan mal repartida.
Óyeme diosito santo, en cual colegio era que tu estudiabas, por qué a unos les diste tanto, en cambio a otros no nos diste nada.
Mira tanta gente pobre que vende su sangre para poder vivir, no te das cuenta que el rico
es feliz mirando al pobre sufrir.
Como sé que es imposible que al santo cielo te llegue una carta, pero me estas escuchando
cantando esta plegaria vallenata.
Piel de Luna: Piel de luna piel de luna, piel de luna tienes tu
piel de luna piel de luna, piel de luna tienes tu
Qué lindo es tu cuerpo, como tu ninguna, eres la mujer de la piel de luna.
Se mueren mis penas, ay una por una, ay si tú me vieras, tu amor piel de luna…
La bonita  Soledad: Morena tiene que ser, la bonita soledad, con su cuerpo tan garboso, con ese mirar gitano pa los hombres embrujar…por la virgencita mía, que soy un enamorao, de sus ojos tan bonitos, que parecen en el cielo dos farolitos colgados, morena tenía que ser la bonita soledad, por los ojos de mi madre que no los puedo olvidar…

Y no nos quedemos aquí. Recordemos títulos como MALDITA NAVIDAD, EL ARRUINADO, SE ENRIQUECIÓ EL ARRUINADO, SE ENFERMÓ EL ARRUINADO, EL ENTERRADOR, LA NIÑA DE PIENDAMÓ, SECUETRARON A MI SUEGRA, EL GATO DE AMPARO, SE CASÓ DRÁCULA, COMO YO SOY TAN RARO, LA ROYA, EL PAGANINI, LA BALLENA DE JONÁS, LA PELEA DEL SIGLO, EL HOROSCOPO, EL AJEDREZ, LA BOLITA, EL BESITO DE AÑO NUEVO, QUE PEREZA DICIEMBRE, LAMENTO ARRABALERO, LAS TROVAS DE GIRARDOTA

Y lo hizo como solista, pero también con verdaderos ídolos de la música tropical como Alfredo Gutiérrez, Los Betos, Ismael Rudas, Daniel santos, El Combo de Las Estrellas, Nelson Gutiérrez, Calixto Ochoa, Alejo Durán, Jairo Paternina, Gustavo “el loko” Quintero, Darío Valenzuela, Los Hispanos, Gabriel Romero, Los Graduados. Y es que era cantante, compositor, arreglista, corista. Respiraba música las 24 horas.
Veamos otro par de joyas de ese humor  atravesado, retorcido, lleno de ritmo, inmortalizado en El Arruinado y su secuela, Se enriqueció el arruinado.

EL ARRUIDADO
Si hubieran huevos le fritaba uno, pero como hago si no hay manteca
si hubiera quesito le daba un pedazo, pero pa' que si es que no hay arepa
si hubiera limón le hacía limonada, pero no puedo no hay ni agüita
si tuviera arroz le hacía almuerzo, pero no hay platos ni cucharita
si hubiera plátanos le asaba uno, pero de malas, no hay parrilla
si hubiera buñuelos también le daría, pero pa' que si no hay natilla
si hubiera olla le hacía agua dulce, pero yo que hago si no hay panela
si hubiera fogón le fritaba carne, pero disculpe no hay cazuela
coro: Ah bueno de eso pa comer con esto, como es de bueno eso con esto
si hubiera de eso yo comía con de esto, pero no hay de eso pa comer con de esto (bis)
Si fuera soltero te daba un besito,  pero no puedo yo soy casado
si tuviera parva te daba merienda, pero perdona no hay cacao
si hubiera papas le hacía sancocho, pero no hay yucas ni tengo sal
ah bueno menuda pa darle un peso, pero no hay gruesa para cambiar
que le de 30, usted pa' que 20, si 15 es mucho, que va a hacer con 10
si le doy ,5 usted se los gasta tenga estos 4 y me devuelve 3
si hubiera azúcar le hacía tinto, pero como hago si no hay café
si hubiera vino le daba un trago, pero la copa ya la quebré
a bueno sueño pa' dormir contigo, yo estoy solito no está mi mama
si hubiera almohada con mucho gusto, pero pa' que si no tengo cama

SE ENRIQUECIO EL ARRUINADO
Por fin me llego la suerte, me gane la lotería
Ya salí de aquella ruina tan horrible que tenia
Ya no soy el arruinado pues me gane los 100 millones
Me compre mis 10 carritos, 4 fincas y 5 aviones
Ahora tomo puro whiskey y fumo es americano
Ahora el que me pida carne como soy rico le doy un marrano
Ya cuelgo el novillo entero del garabato de la cocina
Hasta el perro de mi casa se hastió de comer gallina
Y ese gato que yo tengo no volvió a comer ratones
Yo ya le compro jamón, le compro leche y le doy bombones
Y yo comiendo de aquello, de eso que sabe tan bueno
Hacía tiempo que no probaba, diario voy a comer de eso
Ahora si como de eso, bien revueltico con esto
Porque esto sabe muy bueno, cuando se come con esto......
Ahora el que entra a mi  casa se resbala en mantequilla
Cae al cajón de los huevos y lo bañamos con leche tibia
Diario para desayuno yo mato mis 2  marranos ,
10 gallinas para el almuerzo y pa la comida mato 3 pavos
Pero para la merienda son 100 huevos y 15 quesos
el billete más chiquito que cargo es de 500 pesos
Como ya soy millonario cuando quiera como de eso
Me rio de la pobreza ya tengo desto pa comer con eso
Ahora que tengo plata me persiguen las sardinas
y antes ni me miraban cuando yo andaba en la ruina

Este hombre se inventó términos como Ya voy Toño, zapatos de cauchodrilo, tomémonos un aguardientosky, el paganini, ¿Sí?, no Jonás, Porque te quiero, te aporrio. 
Y no es un simple arranque de nostalgia. Nada de eso: A Rey muerto, disco puesto… El muerto al hoyo y el vivo al baile. Nunca mejor expresado.



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