Mostrando entradas con la etiqueta Fátima. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fátima. Mostrar todas las entradas

sábado, 18 de agosto de 2018

Entre religión y fútbol, así es la historia de Belén Fátima


Entre religión y fútbol, así es la historia de Belén Fátima
POR VALENTINA HERRERA CARDONA | PUBLICADO EL 16 DE AGOSTO DE 2018 (Periodista con sueños de historiadora. Apasionada por la Medellín antigua, su memoria visual y sus relatos.)
























Para hablar de la historia de Belén Fátima, occidente de Medellín, hay que llegar a la casa de Astrid Duque Tangarife. Hija de Carmen Tangarife, fundadora del barrio, recuerda a sus 54 años cada una de las historias que su madre le contó sobre cómo la familia llegó a vivir allí.

“Ella trabajaba en Indulana y fue una de las beneficiadas del Instituto de Crédito Territorial, ICT, para una vivienda propia. De esas casas, de fogón de leña, patios y antejardines grandes, quedan muy pocas. Así como la gente que llegó a habitar el barrio hace 60 años”, relata.

Y es que la fuerza industrial, en especial la textil, fue una de las impulsoras de la urbanización de la clase media de la ciudad: barrios como San Joaquín, Campo Valdés, Robledo, Castilla, entre otros nacieron gracias a procesos adelantados ya fuera por el hoy extinto ICT o las cooperativas de cada empresa.

Según reseña el libro Fátima - Nutibara, Dos historias que se unen, de Jorge Mario Escobar Gaviria, un grupo de 35 obreros, con apoyo de la curia, crearon en 1948 la Cooperativa Habitaciones OCSA (Organización Católica Social Arquidiocesana). Adquirieron un predio cerca al nuevo barrio Nutibara y luego de luchar contra procesos burocráticos e intereses de otros por edificar casas para gente de mayores recursos, lograron construir las primeras 120 casas que tras cambios en la fecha de terminación, fueron entregadas a sus dueños en 1955.

“El trasteo, según mi mamá, tocó hacerlo por la calle 30, pues de resto todo eran lagunas y pantano y ni los carros podían entrar”, dice Astrid.

Y con el barrio, llegaría la iglesia, una de las más características de la ciudad por su arquitectura. De acuerdo con la reseña de Escobar, el nombre de la parroquia acontece a dos hechos. El primero, las Hermanas Misioneras, residentes del barrio Nutibara, tenían una imagen de la Virgen de Fátima a la que se le tenía mucha devoción. El segundo: monseñor Juan Manuel González envió desde Fátima, Portugal, un cuadro de la Virgen de Fátima Peregrina para que le erigieran un santuario y allí, en el occidente de Medellín, lo encontró.

Como uno solo
Para hablar de la historia de Belén Fátima, también hay que hablar de la de su vecino, el barrio Nutibara. Este último nació hace 10 años atrás y durante muchos años el sector ha sido llamado Belén-Fátima, así junto. Incluso, la primera escuela se llamó Fanut (uniendo la primera sílaba y la tercera letra de cada nombre).

En esa vecindad surgió uno de los clásicos del fútbol más tradicionales de la ciudad y no es entre Atlético Nacional y Deportivo Independiente Medellín. Cada 6 de enero, desde 1957, en las mangas primero, en las canchas luego, se lleva a cabo el encuentro Fátima-Nutibara, un enfrentamiento que hasta hoy se da en torneos como Pony Fútbol.

La edición de El Colombiano del 15 de agosto de 1994, reseñó ese encuentro como el regalo de los reyes. “... un certamen que, sin lugar a dudas, se convirtió en algo esencial para estos dos barrios. Era como el pan nuestro de cada año porque era el partido que anhelaban sus habitantes. Algo así como el primer paseo de la primaria”, escribía el periodista Julio César Acosta.

Para Astrid, esa sigue siendo una de las tradiciones más importantes del barrio. Pues reúne a quienes se quedan y a quienes se fueron. “Es normal que ya sea a ese partido o a las fiestas de la Virgen, lleguen aquellas personas y amigos con los crecimos pero que viven en otras partes de la ciudad. Es como si fueran las fiestas del barrio”, agrega.

Entre otra de las herencias de Fátima a la ciudad, está el periódico El Taller. Nació como un mural informativo que se hacía cada año y se convirtió en uno de los medios comunitarios más importantes no solo del barrio sino de los sectores aledaños. En él, se manifestaban las necesidades de sus habitantes y se preservó su memoria.

Los nuevos vecinos
A pesar de que el centroccidente de Medellín es una de las zonas más urbanizadas de la ciudad, cada vez hay llegan más vecinos: Metroplús, sistema de transporte masivo que cambió la manera de llegar al barrio y un hospital, son algunos de los nuevos residentes.

Las casas viejas, algunas de las fundadoras, dieron paso a edificios de cinco y hasta de 10 pisos, habitados por familias jóvenes o estudiantes que encontraron allí un lugar ideal para su proyecto de vida.

Camilo Hernández es uno de ellos. Hace siete años llegó al barrio por su cercanía a la Universidad Pontificia Bolivariana, institución en la que hizo su pregrado. “Aunque ya terminé la carrera, decidí quedarme porque es un lugar tranquilo con transporte, comercio y zonas de deporte”, cuenta.

Hernández recoge en su percepción lo que otros afirman también sobre el barrio Belén Fátima: las zonas verdes y la gran cantidad de árboles que aún perduran, a pesar de la urbanización, hacen de este lugar un buen vividero.

Claro, no dejan de llamar la atención de las autoridades para que no bajen la guardia: precisamente tanta tranquilidad hace que sus calles sean muy solas y, en ocasiones, esto es aprovechado para que los delincuentes hagan de las suyas.

EN DEFINITIVA
El barrio Belén Fátima nació de un interés comunitario por formalizar la vivienda de trabajadores de la clase media. Hoy se renueva con la llegada de familias jóvenes.

CONTEXTO DE LA NOTICIA
LA MICROHISTORIA
PERSONAJES DE LAS CALLES DE FÁTIMA

Del barrio han surgido actores que aportaron a la historia de la ciudad. Antonio Roldán Betancur, presidente de Coldeportes Antioquia y gobernador del departamento, es uno de ellos. Su hermana Rosa fue gerente de la Empresa Antioqueña de Energía. Por otra parte, Silvio López, gerente de la Fábrica de Licores de Antioquia, Carlos E. Serna, periodista deportivo y Margarita Rodríguez, concejala entre los años 1995 y 1998, también crecieron en el barrio. Una historia final: en 1956, Tulia Uribe Jaramillo fundó la Casa de Dios, un lugar que para hospedar a personas enfermas que llegaban a Medellín desde los pueblos para algún procedimiento médico. Hoy sigue operando.

Comentarios: 


Orlando Ramírez Casas

07:11 (Hace 1 hora.)
para Ramírez-Casas, Cco:yo
Hola, jóvenes:

Alguna vez oí a una madre decir de sus dos hijos casi 
contemporáneos, que crecieron con apenas un año de diferencia: 
Pelean mucho, pero son inseparables”.

Dice el blog de Nataliafa que:

Pensar en contar la historia de Fátima, sin contar con Nutibara; 
o la de Nutibara, sin contar con Fátima; es imposible porque son 
el mismo barrio, el mismo sentir, la misma amistad. Es cierto que
 tienen dos Juntas de Acción Comunal, pero eso es accidental”.


Al leer el artículo de Natalia en su blog me encuentro con que 
la periodista Valentina Herrera Castro se inspiró en él y tomó 
algunos datos leídos en él para escribir su artículo “Entre religión 
y fútbol, así es la historia de Belén Fátima” publicado el 16 de agosto 
de 2018 en el periódico El Colombiano de Medellín.


Valentina lo hizo sin darle crédito al blog de Natalia, y es ese 
un pecado cometido por algunos neoperiodistas que saltan a la 
palestra como si estuvieran descubriendo el agua tibia.

Pero, por su parte, Natalia cometió exactamente el mismo pecado 
y a Valentina podría aplicársele el dicho de que “ladrón que roba a
 ladrón, tiene cien años de perdón”. La investigación original de esos
 datos, a la que ninguna de las dos periodistas da crédito, la hizo 
el director del periódico El Taller de Belén, Jorge Mario Escobar 
Gaviria, que es el que ha gastado suela y se ha quemado las 
pestañas armando la historia de su barrio. En un comentario al
 blog de Nataliafa él escribió:

“Natalia, me siento bastante extrañado porque usted publica 
este texto como si fuera suyo, cuando el texto es mío. Yo soy el 
escritor de este texto que salió publicado en un libro. Esto no me 
parce correcto. Yo estoy de acuerdo con que uno escribe para 
todos, pero si usted lo pone en su blog, por favor dele crédito al
 autor que soy yo” (JORGE MARIO ESCOBAR) P.D. Para escribir 
esto yo tuve que hacer mucha investigación, como para que usted 
se apropie de ello”.

Más abajo aparece un comentario del médico Emilio Alberto 
Restrepo Baena que nos direcciona hacia una buena fuente de
 información para no pecar de crédulos o ingenuos en estas cosas:

“A los que quieran explorar las historias del Barrio Belén, los 
invito a visitar mi blog”:


En todo caso, la lectura de estos dos artículos daría pie para 
escribir in extenso sobre los barrios Fátima y Nutibara, enmarcados
 entre los barrios de Tenche al pie del Cerro Nutibara (el más
 pequeño de Medellín) por el sur, y Arrabal antes de llegar a 
la calle San Juan, por el norte. Habría que hablar también del 
barrio Conquistadores y de otros barrios que surgieron en un 
sector que eran mangas alejadas y pantanosas antes de que las 
absorbiera el urbanismo.

Sólo a un dato mal copiado por Valentina me referiré, y es a la 
que ella llama “Casa de Dios”, fundada por doña Tulia Uribe Jaramillo.

Su nombre real es “Casa del Buen Dios”, y quedaba en la carrera 
65 nro. 32 A 07 del barrio Belén Fátima, antes de ser trasladada 
a la carrera 50 nro. 63-136 del barrio Prado Centro. Es un hogar 
de paso destinado a albergar a enfermos pobres venidos de los
 pueblos en busca de atención médica en Medellín, mientras les 
llega el momento de la programada cirugía; y a operados dados 
de alta quirúrgica en periodo de convalecencia, mientras se reponen
 para regresar a sus lugares de origen. También daba albergue, 
cuando se requería, a los acompañantes venidos de los pueblos
 que tenían que permanecer en la ciudad a la espera de la 
recuperación de sus parientes. No sé si aún lo hagan. Es una obra
 meritoria.



jueves, 9 de abril de 2015

BELEN EN TRES CRONICAS BREVES

BELÉN EN TRES CRÓNICAS BREVES 
(Tomadas en préstamo del periódico El Taller)

Página: http://www.periodicoeltaller.com/


La Laguna del Cafetero


Cierto día de 1966 aparecieron, en una manga que había detrás de las últimas casas del sector de sauces, hacia la calle 66 B, unas retroexcavadoras e iniciaron una excavación, bastante profunda a nuestro modo de ver. Empezaron las especulaciones, que un edificio, que Bolivariana construiría una sucursal, en fin todo lo imaginable iba a quedar allí. De pronto la verdad la Cooperativa Cafetera Central construiría un supermercado. Cual sería la felicidad de los habitantes del barrio que ya no tendríamos que ir al pedrero a hacer nuestro mercado, no tendríamos que salir del barrio para comprar nuestras viandas.
Cierto día vimos con extrañeza como se abandonaban los trabajos, dejando eso sí un enorme agujero que en pocos días se llenó de agua. Muchos curiosos que pasaban por allí o que exclusivamente íbamos a ver la enorme laguna que se estaba formando nos deteníamos por unos momentos a observar y a preguntarnos por qué se habían ido los constructores. Los adolescentes de aquella época que habitábamos la calle 32 D , que era la más cercana a la laguna, empezamos a ver en ella una gran oportunidad para jugar y divertirnos y entonces comenzamos no sólo a ir allí con frecuencia sino a fabricar barquitos de papel e incluso a hacer competencia de permanencia, carreras. O empujábamos los barcos y cuando ya estaban a cierta distancia cada uno empezaba a arrojarles piedras a los barcos de los compañeros, ganado el que quedara flotando.

Nuestro ejemplo fue seguido por muchachos de otras barras y de otras cuadras del barrio. Algunos fueron más osados que nosotros y no sólo fueron a llevar allí sus botes de papel, sino que se desvestían y se lanzaban a practicar el deporte de la natación en sus formas más rudimentarias. La noticia se regó por los barrios vecinos y venían tantos muchachos allí a nadar, que la laguna del Cafetero poco tenía que envidiarle a los famosos charcos de Barbosa en sus mejores tiempos. La única diferencia era que los charcos de Barbosa eran de agua cristalina y corriente mientras la laguna era de agua estancada y prácticamente un barrizal. Después de un clavado en la parte menos honda, la persona que lo ejecutaba salía con tierra en la cabeza y hasta en las orejas y chorreando por su espalda un agua café clara que parecía, momentáneamente, el arroyo que sale de una de mina de oro después de lavar la tierra.

Parece que la laguna tomó tales proporciones que tuvo la nota triste pues una persona se ahogó allí, y aunque no era del barrio, lleno de tristeza a todos los habitantes por lo trágico del suceso, esto hizo que se cerrara la laguna. Sin embargo muy rápido se reiniciaron los trabajos dando paso a la primera etapa del Mercado Cafetero que años después se convirtió en el ley de la 33 y posteriormente en el Éxito y otros negocios como Bodie Teck, Marión y Coomeva.


¿Incendiarios?


Por Gabriel Escobar Gaviria
Donde hoy hay un parque infantil con variados juegos fue por mucho tiempo un lote al que no se le hacía ninguna mejora. Fue allí donde comenzaron los encuentros futbolísticos Fátima - Nutibara. Los menores sospechábamos, por conversaciones escuchadas a los adultos, que ese lote no le pertenecía a la parroquia; razón por la cual ni el creativo padre Córdoba, ni el recursivo padre Lalinde habían podido adelantar labor alguna para el aprovechamiento comunitario del mismo.
Un día se confirmaron tales sospechas. Recuerdo: Llegué de la universidad y mis hermanos me contaron que en toda la mitad del lote, al frente de la casa de Belisario -¡qué cremas las que allí vendían !- hoy la tienda de Nico, habían levantado una caseta de construcción y habían echado cepas como para una casa, -¿y el padre qué dijo?, -no pues nada, como ese lote no es de la parroquia. Y el padre no dijo nada porque se trataba del bondadoso padre Álvarez, todo dulzura y mansedumbre ; pero ¡ay, si hubiera sido en tiempos del padre Lalinde ! todavía estarían buscando los bultos de cemento en los profundos infiernos.
Incrédulo me dirigí al sitio acompañado de mi hermano Jota. Y sí, allí estaban esas cepas desafiantes para iniciar la construcción de unos muros y de una casa que por donde se la mirara heriría la hermosura de la iglesia. Algún día podríamos elegir entre atender la misa o enterarnos de la vida familiar de aquella vivienda. La torre nos proporcionaría varios palcos para seguir de cerca, cual telenovela en vivo, el drama familiar de sus ocupantes.
Absorto me encontraba en esos pensamientos cuando escuche a mi lado una voz que hoy no está con nosotros y que me preguntaba mi parecer con tono de que el suyo no era nada agradable. Era mi amigo Antonio Roldán Betancur. En aquellos días andábamos por los 22 años y lejos estabamos de adivinar la exitosa y corta carrera que el destino le depararía. Él y yo éramos los amos del micrófono en la parroquia pues desde hacía cuatro años nos turnábamos para leer la epístola y no había bazar que no animáramos desde las famosas casetas de las dedicatorias. La idea nos vino a ambos al mismo tiempo, nos miramos y nos comprendimos : Teníamos que reunir a la gente y para ello usaríamos el micrófono de la iglesia. No, no le pediríamos permiso al padre Álvarez, pues no nos lo daría.
Iban a ser las ocho de la noche y don José Betancur, el sacristán, no había terminado de cerrar la iglesia por cuanto faltaba el toque de Ánimas que se hacía a dicha hora. El destino nos hizo subir por la rampa y allí encontramos a Fabio Zapata, el hijo de don Rafael, que esperaba a que fueran las ocho para hacer el llamado a la plegaria por las animas, como acostumbraba reemplazar en esa labor a don José - Fabio, le dijimos, arranque a repicar en estos diez minutos que faltan para las ocho, dé el toque de animas y después repique cinco minutos más.
Fabio no nos preguntó por qué le pedíamos eso. Inteligentemente comprendió que ante tan inusitado toque la gente saldría a ver de que se trataba. Y así fue.
Llegamos hasta la sacristía y mientras yo le explicaba a don José que nosotros cerraríamos el templo, Antonio prendió el amplificador y comenzó con las arengas. Nuestras consignas fueron inofensivas pedíamos a nuestros cohabitantes que reflexionaran y se opusieran a esa construcción porque ese espacio lo necesitábamos para un parque infantil en el jugarían nuestros hijos (todavía no los teníamos). Cómo se apropiaría la parroquia de ese terreno no era nuestro problema, ésa era cuestión de adultos y nosotros apenas estabamos aprendiendo a serlo, para eso estaba don Enrique Toro, mayordomo parroquial. Desde la sacristía no veíamos lo que en la calle sucedía; pero por lo que pasó después nos enteramos de que tanto las campanas, como nuestras voces lograron el objetivo: la gente se reunió, deliberó y obró.
Seguíamos con nuestras consignas cuando entró el padre Álvarez por la nave central de la iglesia entre trotando y corriendo hasta llegar a la sacristía. Escobarito - me dijo - no sigan con eso que afuera está la Policía preguntando quienes son los que hablan por micrófono, no demoran en subir. Váyanse por la puerta de abajo de la sacristía, esta es la llave. Antonio y yo no comprendimos al principio por qué la Policía se habría de disgustar porque nosotros llamáramos a la feligresía para que opinara sobre una construcción. Lo que no sabíamos era que la feligresía ya había opinado y en ¡qué forma!
Obedecimos y salimos por la puerta de abajo, la que da frente al negocio que era de Juan de Dios y nos dirigimos a donde estaba la gente. Quedamos asombrados al ver desde antes de llegar a la casa de los Culembias un resplandor de una llamarada inmensa : La caseta estaba en llamas ; el cemento fue esparcido para que las bolsas ardieran, al celador le permitieron sacar la herramientas y sus pertenencias; Antonio y yo nos confundimos con la gente que miraba el espectáculo, mientras nos reprochábamos esa acción que estaba muy lejos de nuestra inofensiva intención.
Una cosa aprendimos aquella noche: la masa es un animal irracional.
Lo que siguió después fue cosa de adultos: el padre y don Enrique arreglaron con la propietaria del lote en términos no desventajosos para nadie. Hoy hay un parque infantil en el que jugaron mis hijos mientras fueron niños.

El Cerro Nutibara tiene su finca

Por Jorge Mario Escobar Gaviria
Los que llegamos a Fátima muy niños y crecimos acá, recordamos en el cerro Nutibara la "cueva del indio", que quedaba unos 120 metros a la izquierda del camino que salía de la INA y que llegaba donde hoy queda el parqueadero y donde antiguamente había un parque infantil, en la cima del cerro Nutibara, más exactamente donde están las banderas.
Abajo de esa cueva, prácticamente en la sima del cerro veíamos una casita campesina muy organizada por cierto. Hoy en día, quienes vamos al cerro a trotar vemos desde lo alto aquella casa rodeada de árboles, una finca tal y como los antioqueños entendemos que es una finca. Si por casualidad nos acercamos, los perros salen a proteger la propiedad.

En abril de 1950 llegaron a vivir en esa casa don Manuel Ángel Galeano y doña Carmelina Atehortua esperando su primer hijo.
-"Aquí vivía un señor que le decían "Costales" que era muy amigo de mi esposo y que le dijo que se viniera a vivir a esta finquita, que el estaba muy aburrido. Como nosotros pagábamos una pieza en Aranjuez preferimos venirnos a vivir acá que no teníamos que pagar arriendo."- Nos cuenta doña Carmelina.

La finquita tenía sus linderos muy bien definidos con las otras fincas, linderos que son los mismos que tiene ahora pues la familia Galeano no se ha apropiado de nada, no han tomado lo que no le pertenece. Y es que "Costales" les entregó la casa y nunca más se volvió a saber de él. "En esa época era la palabra lo que valía no se necesitaban firmas."- Dice doña Carmelina.

"Cuando llegamos - Continúa diciendo doña Carmelina - por aquí no habían vecinos, no había sino rastrojo". La primera calle que se encontraba era San Juan, entonces hubo que hacer trocha para llegar allí. Don Manuel trabajaba en el Pedrero y algunas veces también mercaban allí, entonces salían hasta San Juan y cogían bus de la América.

Para aprovisionarse de agua tenían que ir hasta la quebrada. Para ir a misa iban inicialmente a la capilla de la manga de las hermanas misioneras, al Perpetuo Socorro o cuando iban a mercar aprovechaba para ir a misa al Sagrado Corazón de Jesús. -"Luego a Fátima, a mi marido le toco lo de la primera piedra de la iglesia". Dice doña Carmelina

Muy cerca de la finca, donde hoy quedan esos edificios bonitos en conquistadores cerca al río, don Rosendo Londoño tenía una lechería donde trabajaba doña Carmnelina ordeñando las vacas.

Por el Frente del rancho pasaba los arrieros con el ganado para el Matadero Municipal que quedaba en Tenche. Les toco ver hacer la 33 y la 65 e incluso el barrio Fátima, Nutibara si existía cuando ellos llegaron en 1950.

Una de las cosas que más recuerda doña Carmelina es lo que llamamos la "cueva del indio", "era un hueco de unos diez metros de hondo. Servía de entretenimiento de todos los muchachos, era como el parque infantil, venían a jugar y a coger las pomas, pero todo era tan sano".

Siempre tuvieron muy buenos amigos entre los vecinos del barrio pero dejemos que sea doña Carmelina quien nos lo cuente "Todos los vecinos eran muy queridos en especial recuerdo a don Humberto Ochoa y a doña Miriam que venían aquí con sus hijos que eran muy amigos de los de aquí. También recuerdo a los Zuluaga a Iván, a Victoria, a Álvaro a todos, que venían a jugar con mis hijos. Recuerdo también a los de la bomba Texaco, especialmente a don Pacho que les dio trabajo a los muchachos. En esa bomba se ganaron los primeros pesos."

Y es que los muchachos Galeano, Maximiliano, Jairo, Aníbal, Javier y Juan se criaron en el mismo barrio y estudiaron en la Pedro Olarte y son amigos de los de Fátima.

Doña Isabel Madrid es la esposa de José Aníbal y hace 18 años que vive en una casa en seguida de sus suegros. Dice que ella vive feliz en esa finca y es que es una finca, con palos de mango, aguacate, naranja, pomas y guayabas.

"Aquí es muy bueno. - Dice doña Isabel - Todos los vecinos son muy importantes porque nos apoyan, nos dan ánimos y nos orientan."

"Uno de los momentos más alegres fue el día que nos pusieron los servicios hace como quince años. Eso fue mucha felicidad ya teníamos luz agua y teléfono."

"El momento más triste fue ver como lo que se construyó con tanto esfuerzo amor, trabajo y sacrificio durante 42 años se iba al suelo por una decisión arbitraria del gobierno de turno. Lo más hermoso es que seguimos acá en el lugar que amamos y que cuidamos con tanto cariño"

Don Manuel y doña Carmelina tienen además 6 nietos y cinco bisnietos. La bisnieta mayorcita tiene 7 años y con la vitalidad que tienen los viejos seguramente conocerán sus tataranietos y por qué no, los choznos.

Esa vitalidad de los viejos se la atribuyen a vivir en lo que han amado siempre, respirando aire puro, cultivando lo que se van a comer, criando sus gallinas y viendo todos los días los caballos de Berta que aparecen a pastar por allí. Todo este paraíso en medio de la selva de cemento.

miércoles, 30 de julio de 2014

MISCELANEA ( Variedades sobre Belén y sus localidades)

Una serie de apuntes tomados de todos lados que hacen referencia a BELEN y sus diferentes sectores.


BARRIO LOS ALPES

Tomado de:  https://www.tareanet.edu.co/wikitareanet/doku.php/mas_informacion_barrio_los_alpes

HISTORIA

Los primeros pobladores de Belén Los Alpes, llegaron en 1956 cuando el sector era solamente mangas y rastrojos. Los terrenos eran de la Administración Departamental que los había comprado a la familia Palacio Arango, con el fin de construir casas para los empleados de la gobernación.
Para iniciar, construyeron 20 casas ubicadas en la calle 30 por el sector de la carrera 84, quedando como únicos vecinos del pequeño barrio, potreros, fincas y unos tejares en donde hoy queda la Universidad de Medellín. En las casas recién construidas habitaban 5 familias, era un barrio pequeño conocido en Medellín como el “departamental”, pues allí vivían solo empleados de la gobernación. Por dicho nombre surgieron varias confusiones, pues en el barrio San Javier había un sector llamado igual; entonces decidieron denominarlo Los Alpes, considerando que era el nombre más adecuado para este lugar que quedaba bastante alejado y pegado a las montañas del occidente de Medellín, su geografía llena de pinos y de ambiente campestre permitía la explotación maderera hace más de 43 años.
En la década de 1980, aparece un barrio de invasión llamado Los Alpinos. Con el paso del tiempo las compañía urbanizadoras Pérez y Giraldo construyeron el sector Quimbaya, donde cada casa valía hasta $32.000. Es bueno resaltar que debido al constante ir y venir de los comerciantes que llegaban desde Ebejico, Heliconia, Armenia, Anzá y hasta de Urrao, se hospedaban en las posadas de doña Maria Ospina de Palacio y de don Arcesio Moreno.
Los Alpes es uno de los pocos barrios de Medellín que cuenta con la dotación lúdica y zonas verdes que le proporcionan dos parques, en donde hay juegos, placa polideportiva, y aledaño se encuentran la sede de la Junta de Acción Comunal, el Templo, un tertuliadero y otros; por esta circunstancia es frecuentemente visitado por las comunidades de Zafra, Sucre y los estudiantes y visitantes de la Universidad de Medellín; de esta manera se dice que Belén Los Alpes constribuye al crecimiento y expansión de los otros sectores de la comuna. Antiguamente la diversión la aportaba en gran parte la quebrada El Saladito, en donde se bañaban y lavaban ropa. También estaban los populares paseos de olla, ya que el sector rodeado de pinos, aire fresco y ambiente sano se prestaba para ello.
El barrio siguió creciendo, pues el departamento construyó una segunda etapa que constaba de doce casas. Más adelante vino la tercera etapa con ocho casas; luego, firmas constructoras se encargaron de terminar poblando el barrio.
Simultáneamente las calles del barrio se beneficiaron con as nuevas obras, fue así cuando el barrio experimenta el crecimiento de la modernización, con las rutas de buses Circular Coonatra, Santra, Terminal, Aguas Frías y Cootrabel; ahora se le añadirá el tránsito del metro-plus. Historia adaptada por: Emilce Arcila

MEDELLÍN TIENE LOS ALPES AL OCCIDENTE

Por David E Santos Gómez Medellín El Colombiano La cancha de fútbol de Los Alpes es chata a lo largo. Por eso, vista desde lejos, parece un cuadrado. Su extraña forma, sin embargo, no es problema para que todos los diciembres lleguen a ella una decena de equipos, con jugadores profesionales incluidos, para disputar uno de los torneos aficionados más populares de Medellín. En la última contienda allí participaron atletas de la talla de Tressor Moreno, David Montoya y la 'Pelusa' Orrego. Ese templo de la redonda, cuentan los primeros habitantes de Los Alpes, no siempre fue así de pulcro y popular. Recuerda José Rúa, quien llegó al barrio en 1967, que el sitio que hoy ocupa la cancha era un rastrojo total. Rúa, quien desde joven tuvo un par de volquetas, ayudó para que los desperdicios de sus viajes de arena fueran a parar a la futura cancha y así emparejar el terreno. “Eso era un hueco. La quebrada pasaba por la mitad de la cancha. Al final la tapamos con escombros y sobrados”, dice José, asombrado por lo que resultó de su experimento social.
Hay más que fútbol Esa misma cancha amorfa se convirtió, desde las primeras disputas deportivas, en el corazón del barrio. Por eso hoy Belén Los Alpes, un lugar pequeño ubicado al noroccidente de la ciudad, es reconocido entre sus vecinos por sus torneos de fútbol y su espíritu competitivo. Alberto Carmona, líder deportivo del barrio, asegura que las preferencias de los jóvenes en la zona están enfocadas a este deporte, y aunque hay canchas de baloncesto, desde pequeños los moradores prefieren irse a la cancha de fútbol a emular a los que juegan en el torneo de final de año. Pero no todo en Los Alpes es fútbol. Mucho antes de que Rúa y sus camiones llegaran para darle un espacio lúdico al barrio, el lugar que hoy ocupa Los Alpes fue denominado barrio Departamental, pues sus primeros pobladores eran trabajadores de la Gobernación de Antioquia, que a través de esta entidad lograron facilidades para adquirir casa propia. “A raíz de la calle 30 se desarrolló el barrio. La estación del ferrocarril cerca a lo que hoy se denomina Vicuña fue fundamental y después en los sesenta la llegada de la Universidad de Medellín le dio el empuje definitivo”, anota Rubén Valencia, integrante de la Junta de Acción Comunal y quien ha escrito varios informes sobre la historia de Los Alpes. Actualmente el barrio cuenta con 6.445 habitantes, la mayoría de los cuales son propietarios de las casas donde habitan. Su territorio está delimitado entre las carreras 83 y 87 y las calles 27 hasta la 31, y su distribución urbanística no ha variado mucho en los últimos años, pues las casas grandes para familias numerosas son las construcciones más comunes. En el tema del transporte sus habitantes dicen sentirse cómodos con los servicios que prestan los buses de empresas como Santra y Conatra, y en cuanto al comercio aseguran que todo lo consiguen en el parque de Belén y los centros comerciales cercanos.
Se vienen cambios A pesar de que los vecinos han permanecido, entre los moradores ya existe una idea asimilada de que en menos de un año la cara del barrio va a transformarse de manera drástica. El primer anuncio de esto es la construcción de un centro comercial donde era Vicuña, y que pronto será entregado. El segundo lo dio la Administración con la noticia de que la calle 30, corazón de la zona, será una de las arterias principales de metroplús. “Eso va a cambiar todo. Va a traer comercio y beneficiará el transporte, pero afectará la tranquilidad”, dice Valencia. La ilusión de la mayoría de los pobladores, es que con la llegada del metroplús y el nuevo centro comercial, este pequeño barrio de Belén mejore su situación de empleo, que según dicen es el inconveniente más grande que se vive allí. Dice José Rúa, que muy a pesar de lo divertido que puede ser el fútbol, y por más que uno lo juegue, hay que buscar un buen trabajo porque vivir de los guayos no es asunto fácil. “Yo en algún momento quise ser jugador de fútbol y alcancé a entrenar con el Nacional en el 53 y con Medellín en el 54. Pero no quise ser profesional porque ganaba más con mis volqueticas”, comenta José. Y la idea le funcionó, porque ese trabajo, que dejó hace sólo seis años, le dio para comprar un terreno y construir una casa en Los Alpes, un barrio que dice abandonar sólo cuando deje de vivir. “Esto es muy bueno, yo de aquí sólo salgo para el cementerio”

********************************************************************************


HISTORIA DE BELEN FATIMA


Pensar en contar la historia de Fátima sin contar con Nutibara o la de Nutibara sin contar con Fátima es imposible porque es el mismo barrio, el mismo sentir, la misma amistad. Es cierto que se tienen dos acciones comunales pero eso es accidental. Por consiguiente para efectos de esta historia vamos a referirnos a la división que la Arquidiócesis hace de la ciudad de Medellín en parroquias.

Los limites de la parroquia de Fátima son: por el norte con la avenida 33, por el sur con la calle 30 0 avenida Universidad de Medellín, por el oriente con el río Medellín - Autopista sur, por el occidente con la carrera 66 B. De tal suerte que la parroquia comprende los siguientes sectores: Antiguo Matadero, así llamado porque en ese sector, en la calle 30 A con la carrera 65 quedaba el matadero municipal, este sector comprende las calles 30 A y 30 entre la carrera 65 y la autopista. Tenche que comprende las calle 30 A y 30 donde hoy están situadas las Bodegas del Ley, hasta la Unidad deportiva de Belén. Nutibara que va desde la calle 30 A hasta la calle 32 B, entre carreras 65 y 65 CC. Fátima que está situado entre las calles 32 B y 33 y entre las carreras 65 y 65 D. Sauces que comprende las calles 32 B y 32 F entre carreras 65 D y 65 F, perteneciendo también a este sector la manzana donde está el mercado Cafetero en las calles 32 D y 32 F y carreras 65 F y 66 B. Normandía que está situado entre las calles 32 B y 32 D y carreras 65 F y 66 B. En la carrera 65, recostada al cerro Nutibara existe una unidad de bloques de edificios que se llama Conquistadores Sur; Malibú Dos comprende la carrera 65 F y 66B y las calles 32 B y 30 A. también pertenece a este barrio de Fátima, el cerro Nutibara y en él existe una “finquita” situada después de los edificios de Conquistadores Sur, tiene lugares turísticos como el Pueblito Paisa y el Parque de las Esculturas, El teatro al aire libre Carlos Vieco y lindando con el parqueadero de este, vemos un sector exclusivo de casas lujosas lo que nosotros llamábamos la “Bajada del Mister”.

Resumiendo, la Parroquia de Fátima esta formada por los sectores de Matadero y Tenche, los barrios de Nutibara, Fátima, Sauces, Normandía, Malibú Dos, Conquistadores Sur, además del cerro Nutibara con todos sus atractivos.
en otro lugar de la hermosa ciudad de Medellín, se veía nacer una cooperativa de empleados y obreros con la ilusión y la esperanza de conseguir vivienda. En el año de 1948 se funda la Cooperativa Habitaciones OCSA, que significa Organización Católica Social Arquidiocesana, fundada por iniciativa de la curia. Se inició con 35 socios que eran obreros y empleados de varias empresas antioqueñas. Recibió su Personería Jurídica el 4 de junio de 1948.
Cuando todo parecía marchar sobre ruedas , apareció la nube gris. Personas influyentes de la sociedad y de la administración, que veían el futuro tan promisorio que tenían estos terrenos, por la cercanía que tenían con Medellín, trataron de convencer a las directivas de la cooperativa para que los cambiaran por otros situados en Santa Margarita. Esas personas aducían que estos terrenos tan buenos servían para construir casas para personas de más altos recursos y por consiguiente, las casas podían ser vendidas con una ganancia más elevada. Como la respuesta del gerente, ante tan desproporcionado cambio, fue negativa, entonces estas personas trataron de influir en el consejo de administración de la cooperativa para que se nombrara un gerente más allegado a la Andi, como la respuesta también fue negativa, ellos nombraron una junta paralela y se desplazaron a Bogotá y ofrecieron esos terrenos al Instituto de Crédito Territorial. que inmediatamente les aceptó la propuesta.


Las casas fueron entregadas a sus adjudicatarios en julio de 1955 y casi inmediatamente se iniciaron los trasteos, algunos fuimos muy afortunados y sólo colaboramos llorando para que nos dieran tetero, nos cargaran o nos hicieran dormir, pero a quienes realmente les tocó el trasteo cuentan que debían quedarse en la calle 30 A y allí descargar los corotos , pues los carros no lograban entrar por lo malo de las vías, el invierno las hacía intransitables para los carros del trasteo, sin embargo todo esfuerzo valió la pena ya que era recompensado por aquella sensación de llegar a casa propia, de tener al fin un lugarcito en el mundo que podría contarse como propio; era la culminación de una de las aspiraciones más sentidas de nuestros padres. Al fin en casa.

LA PARROQUIA:

1- FÁTIMA, ¿De donde el nombre?

Sin lugar a dudas el nombre de nuestro barrio viene del nombre de nuestra parroquia como normalmente ocurre en nuestro medio. La parroquia se llama Nuestra Señora de Fátima que a su vez trae su nombre desde Portugal. Evocando uno de los centros del culto mariano más importantes del mundo desde 1917, donde en Fátima, publecito portugués en el distrito de Santarem, concejo de Vila Nova de Ourém, en cuya Cova da Iria se apareció la Virgen el trece de cada mes, desde mayo hasta octubre de 1917, a tres pastorcitos, Lucia dos Santos ( hoy Sor Lucia de Jesús) y sus primos Francisco y Jacinta Marto. La Cova es centro de peregrinación del mundo entero por lo cual se construyó allí una hermosa basílica.

La parroquia recibió el nombre por dos acontecimientos, las Hermanas Misioneras que tenían su casa en el barrio Nutibara, donde hoy funcionan las bodegas del Ley, tenían en el altar de su capillita un cuadro de la Virgen de Fátima que les había regalado doña Joaquina Montoya de Cortés , habitante del barrio Nutibara, según unos, y que había aparecido sin saberse de donde según otros, cuadro que fue generando mucho cariño dentro de los habitantes del barrio, de tal suerte que hoy reposa en la sacristía del templo.

Otro acontecimiento fue que monseñor Juan Manuel González envió desde Fátima, Portugal, una imagen de la Virgen de Fátima, Peregrina de la Paz para la Acción Católica, con el fin de que le erigieran un santuario. Esto ocurría en octubre de 1949. La imagen de la Virgen llegó inicialmente a Medellín y comenzó un recorrido por las diferentes parroquias de la Bella Villa, para seguir su camino por los diferentes municipios de Antioquia y continuando su recorrido por las ciudades más importantes de Colombia.

Al mismo tiempo que la Virgen Peregrina de la Paz regresaba a Medellín, se erigía una capillita en el barrio Nutibara y se nombraba como párroco al reverendo padre Francisco José Córdoba. La Virgen necesitaba una casa y la capilla necesitaba una Patrona ; la Curia disidió que la capillita de Nutibara sería la casa de la Virgen de Fátima Peregrina de la Paz, el barrio la recibió con mucha alegría y el padre Córdoba decidió que, sobre lo construido, la pequeña capilla se transformara en la hermosa iglesia que es ahora.


ESCUELA PEDRO OLARTE SAÑUDO.


El Centro Cívico Nutibara tenía dentro de su objetivos inmediatos la educación, entonces empezó a luchar por conseguir una escuela. Como en esa época no había tanta inseguridad, los funcionarios de la administración venían todos por acá, cuando estaban haciendo los andenes, cuando estaban pavimentando “ ellos se mantenían aquí, todos los de la administración municipal, Alcalde y secretarios y todo” (5). Este contacto casi diario con la administración y con el alcalde que era don Pedro Olarte Sañudo hizo que el Comité Cívico, que era muy pujante, le solicitaran la construcción de una escuela, solicitud que fue acogida y en 1943 se comenzó la construcción de la escuela “Pedro Olarte Sañudo”.

La Escuela de niños inicia labores el 7 de Febrero de 1944 cuando aún le faltaba una pequeña parte para ser terminada. Se inicia con cuatro grupos, donde se repartían 180 niños su primer director fue don Miguel Angel Álvarez y su primeros maestros fueron Juan López O., Horacio Henao y y Elena Porras. “Los anales de su historia y de su obra como “Santuario del Futuro” son muy extensos y sus frutos muy copiosos y ricos” (6), tanto que hasta gobernador de Antioquia tuvo, como lo fue nuestro siempre muy poco lamentado Doctor Antonio Roldán Betancur. Esta escuela recibió en sus aulas en la jornada de la tarde al liceo Femenino de Belén en 1974 y al año siguiente recibió la escuela de niñas. La escuela se volvió mixta y hoy en día funciona como el Colegio Pedro Olarte Sañudo y el año de1998 el 11 de diciembre a las 3 de la tarde gradúa sus primeros egresados de bachillerato, en la celebración de sus 54 años de existencia.

LICEO DEPARTAMENTAL FEMENINO DE BELEN SOFÍA OSPINA DE NAVARRO:

Este liceo se fundó en enero de 1964 dando cumplimiento a la ordenanza # 9 del 18 de noviembre de 1963 pero funciona durante 10 años cerca al parque de Belén. En 1974 es trasladado a Fátima y ese año funciona en las instalaciones de la escuela Pedro Olarte Sañudo y en los bajos del templo donde funcionaban algunos grupos y las oficinas del establecimiento. En febrero de 1975 el municipio prestó el local de la escuela Ayacucho pues el liceo necesitaba ampliar sus cupos.

LA CASA DEL BUEN DIOS:

Fue fundada en 1956 por la señorita Tulia Uribe Jaramillo con el fin de dar hospedaje a los enfermos que venían de otros pueblos del departamento a Medellín, a hacerse algún tratamiento médico y que no tenían dinero para pagar siquiera una pensión. Su funcionamiento se inició en dos casas alquiladas y en 1958 el municipio les donó el terreno donde funciona actualmente en la carrera 65 con la calle 32 A. sigue en pie sostenida sólo por la providencia.

DEPORTE

El deporte de nuestro barrio ha tenido mucha gente de renombre. En ciclismo destacamos a Gonzalo Marín. En el clásico de ejecutivos del Colombiano se ha destacado el médico Antonio Rodríguez o el “doctor Cochise” como le dicen sus colegas y sus subalternos. En fútbol destacamos a Jorge “el Tato” González puntero del Atlético Nacional, a Gilberto Osorio, centro delantero del mismo equipo, a Alvaro “La Puntilla” Muñoz, marcador de punta del Independiente Medellín y a Rodrigo Fonegra. Otros jugadores han pasado por equipos profesionales pero no se han destacado.

El evento deportivo más importante de nuestro barrio el Clásico Fátima - Nutibara que se inició en 1957, cuentan que una vez que estaban los de Fátima en la cancha llegaron a jugar los de Nutibara y les propusieron jugar un partido barrio contra barrio, partido que ganó Fátima 7 a 3. Desde entonces se ha venido jugando este clásico año tras año el 6 de enero o en una fecha muy cercan, especialmente los cambios de fecha han sido por eso de la ley Emiliani. Este partido ha despertado muchas espectativas por varias razones, la escasez de fútbol en esa época del año hace que aficionados de otros barrios busque ver este partido, que en algunas versiones se jugo en la marte y en el estadio, la presencia de Carlos Serna habitante de Fátima y cronista de El Colombiano, la presencia de varios jugadores profesionales y árbitros de la talla de el Guillermo “el Chato” Velásquez, quien pito durante varios años.

La importancia del clásico Fátima - Nutibara radica en que une y aglutina las personas de los dos barrios. Es punto de reencuetro de los que se han ido a vivir a otros barrios, a otras ciudades e incluso a otros países. El clásico es una fiesta, viejas amistades se reafirman al rededor de ese encuentro futbolero, viejas asperezas se liman y antiguos rencores se borran por el hecho de participar casi activamente en este certamen. Porque no sólo participan los deportistas, hay más participación afuera de la cancha, saludar con tiempo, amigos que vemos a diario cuando salimos de afán para nuestros lugares de trabajo, volver a ver a entrañables compañeros de la infancia que no habíamos visto en un año e incluso en varios años, tener una tarde para el dulce recuerdo de nuestras experiencias de antaño.

CEDE COMUNALEl clásico es de mucha importancia para el barrio porque une. Ocho días antes, ambos contendores preparan no sólo sus deportistas, sino que preparan la fiesta. Se inicia el 31 de diciembre con lo acostumbrado en muchos barrios de Medellín, el famoso partido de solteros y casados. En este encuentro participan personas de los dos barrios o sectores indistintamente y muchas veces son compañeros de equipo quienes van a jugar el 6 de enero en equipos distintos. La fiesta la preparan también ambos bandos pues los dos están seguros de su triunfo, de tal suerte que sin importar cual es el ganador, las dos fiestas se realizan y generalmente los más “rumberos” y sociables asisten a las dos celebraciones y compartes con ganadores porque ese día en especial, todos somos ganadores por la camaradería que rodea el famoso clásico Fátima-nutibara.


*********************************************************************************

En comunidad, sus habitantes trabajan por mejorar las condiciones de vidaUn barrio que rompe paradigmas 
Belén Zafra

Autor: Mónica Marcela Escobar Mesa 
17 de Noviembre de 2010


Tomado de:  http://www.elmundo.com/portal/resultados/detalles/?idx=165251#.U9jnWeN5N1Y

A pesar de la imagen violenta e insegura que tiene este sector para el resto de Medellín, sus habitantes se han comprometido a trabajar en comunidad por cambiar ese imaginario de la gente.
Foto: Alexander Augusto Hoyos

Aunque es un barrio relativamente pequeño, gracias a su ubicación tan central, la comunidad tiene todas las facilidades de acceder a centros de salud, colegios y sobre todo diferentes rutas de transporte.



Como muchos barrios y sectores de Medellín, Belén Zafra tiene en su historia una parte que preferiría olvidar. Un tiempo en el que al igual que el resto de la ciudad, la violencia fue el pan de cada día, sin embargo, actualmente este sector después de vencer la indiferencia, se ha unido a la causa de luchar, pero por dar a conocer la paz y la tranquilidad con la que vive su gente, además de borrar del imaginativo popular, esa mala fama de zona peligrosa ganada en años pasados.

Para hablar de los inicios del barrio Belén Zafra, hay que mencionar obligatoriamente al barrio Sucre del que era parte hace más de 60 años. Así, luego de que se separaran ambos barrios, Zafra empezaría a poblarse hasta llegar a ser lo que es hoy, un sector estrato 2, con más de 16 mil habitantes, el cual fue fundado en su mayoría por familias de Heliconia y otros municipios antioqueños que en las décadas del 60 y el 70 se encargaron de hacer de este, su pequeña colonia; como cuenta don Jorge Osorio, uno de los primeros pobladores de la zona.

Cuando Jorge llegó a Zafra hace 48 años, ya existían según cuenta, unas 22 casas que estaban dispersas a lo largo de la montaña en la que está asentada esta comunidad. Él había llegado allí desde Ciudad Bolívar en el 59, después de vivir en varios barrios del Valle de Aburrá con sus padres y algunos hermanos que había traído desde su pueblo natal. Sin embargo, una vez llegó a Zafra, nunca más volvió a mudarse y por el contrario poco a poco fue construyendo no sólo su casa, sino la de varios familiares que también fueron a parar allí.

Sin embargo, fue en la década de los 70 especialmente, que empezó a poblarse de forma acelerada la zona, a pesar de que aún en ese momento era una zona muy rural. “Era muy grave toda la situación porque no había agua, no había energía y mucho menos teléfonos”, comenta Jorge, además de recordar que fue gracias a la Junta de Acción Comunal que lograron implementar un sistema para extraer el agua, la cual traían desde un tanque que habían construido junto a un nacimiento que había en el morro contiguo a Zafra, fuera de los varios pozos de hasta 34 metros de profundidad, cavados por ellos mismos para abastecerse.

Eran cerca de 18 kilómetros desde sus casas, la distancia que pobladores y los encargados del mantenimiento recorrían varias veces por semana para buscar el preciado líquido; que más adelante obtendrían de forma fácil cuando además del acueducto, llegó el alcantarillado y la electricidad a su barrio. Pudiendo cambiar por fin las velas, las letrinas y los pozos, por bombillas, sanitarios y canillas.

Trabajo en equipo

Así mismo, la historia de este barrio ha estado enmarcada por el trabajo en comunidad, con el que han conseguido también la construcción de la iglesia, la pavimentación de la vía principal y la edificación de la sede comunal. Todas, estructuras levantadas con el esfuerzo económico y físico de muchos de los residentes de este barrio, como el mismo Jorge, que aplicando sus conocimientos en albañilería, hizo parte de los procesos de construcción de todas estas obras en el barrio, al igual que la mayoría de sus 11 hijos. “Para levantar eso, vendíamos empanadas, trago, hacíamos bailes, y así fuimos consiguiendo el dinero que después usamos para la construcciones, contando varias veces con la ayuda de la alcaldía y otras instituciones” expresó Jorge.

Un barrio de ambiente

En la actualidad, el barrio Belén Zafra vive un proceso interesante de intercambio cultural, pues como muchos dicen, la llegada de población afrocolombiana ha hecho que el ambiente sea diferente, que la música, los bailes, la comida e incluso la misma forma de hablar se funda entre chocoanos, antioqueños y afrocolombianos que hablan como paisas. Una mezcla que aunque al principio fuera difícil, hoy es la muestra perfecta de convivencia, en un proceso social precisamente liderado por afrocolombianos como Mauricio Asprilla, quien desde hace dos años es el presidente de la Junta de acción comunal.


***************************************************************************************************************************
BELEN LA GLORIA.
Tomado de:



Hernán Vanegas
Un barrio tradicional es el de Belén La Gloria. A pesar de no ser muy extenso, este sector de Medellín queda cerca a centros de salud, colegios, centros comerciales y vías principales.
Ramiro Múnera, habitante del barrio Belén La Gloria
Jhon Bernardo Zuluaga, habitante del barrio Belén La Gloria
Este es el rincón de Belén donde se vive en La Gloria



 Barrio La Gloria busca organizar su historia para contarla.
 Tranquilidad y ubicación, valores destacados por todos los vecinos.
 El acueducto y pavimentación de la calle 20A, problemas por resolver.


Por
Alejandro Millán ValenciaMedellín

Que el barrio Belén La Gloria no se quede sin historia, esa es la tarea. A eso de las diez de la mañana, Julio Ramírez, Ramiro Múnera y Alberto Molina se reúnen en la cafetería de Bibiano Palermo, y comienzan con los recuerdos.

Alberto se incorporó y mientras se acomodó sus gafas, que le ayudaban a un par de enormes ojos grisáceos, recordó como conoció a su esposa, quien sería el origen de su llegada al barrio La Gloria, por allá en el 59.

Él iba en el bus hacia Prado Centro y ella hizo su aparición triunfal. Entonces Alberto no pudo evitar el encanto y la acompañó hasta su casa, en la mitad de la calle 20A, el corazón del barrio.

Era un barrio rodeado de tomateras y mangas, que apenas gestionaba el alcantarillado, con el Centro Cívico, al que Alberto se inscribió para ayudar a construir el futuro de La Gloria.

Cerca de este sector, también en los cimientos, se encontraba la urbanización Santa Clara. Uno de sus primeros habitantes fue Ramiro, quien tenía claro que ese sería su futuro.

Compró un lote en 6 mil pesos y allí construyó tres casas y levantó a 11 hijos. También perteneció al Comité Cívico y ayudó a organizar las marranadas para gestionar los recursos del alcantarillado. "Pero uno de los presidentes se robó la plata y hasta ahí quedaron los comités cívicos". Pero alcanzaron a construir el alcantarillado.

Solo siete años
A pesar de la historia, la Junta de Acción Comunal se formó hace siete años, por iniciativa de Bibiano Palermo, el actual Presidente.

Por eso su empeño es contar la historia de La Gloria, para empezar el proyecto para el futuro, pero que mejor que esos testigos del pasado para hablar sobre las cosas buenas de La Gloria.

Para Julio, un hombre grande de pelo blanco y caminar pausado, lo mejor es la unidad de la gente y que a pesar de ser un barrio pequeño (tres manzanas), tiene de todo.

"Aquí hay colegio, el Guillermo Valencia, centro de salud, no están construyendo una clínica, dos iglesias, acceso al transporte, de todo", afirmó con emoción.

Para Ramiro lo mejor es que todo queda cerca "Un hijo mío se graduó de bachiller y profesional y nunca le tuve que dar para el pasaje, porque todo quedaba cerca", explicó.

Y para Alberto, hay cosas simples pero que agradan con el paso de los años. "Ahora uno agradece que el barrio no quede en una falda y sea todo planito, pero por encima de eso, lo mejor es la integración de los que vivimos aquí, que somos muy unidos", dijo.

Calles nuevas
Pero no todo es la gloria o la dicha completa. El barrio también tiene sus necesidades.

Por ejemplo, el alcantarillado es muy viejo, es de la misma época que ellos lo ubicaron y lo gestionaron ante la administración municipal.

"El alcantarillado que nosotros construimos, ya no soporta el flujo de aguas residuales y aguas lluvias que conduce, y eso es un problema para el futuro", afirmó Bibiano.

También el problema del pavimento de la calle 20 A. "Por aquí pasa una cantidad de volquetas y camiones y han perjudicado mucho la calzada de la calle. Yo me comuniqué con la Secretaría de Tránsito y ellos me dijeron que esta era una vía de alta circulación y no más", dijo el presidente.

Lo más preocupante, además del daño a la calle, es que la contaminación es permanente, una nube gris y seca cubre la calle cada vez que pasa uno de estos vehículos.

Para Julio, Alberto y Ramiro, una de las cosas que más extrañaron durante los años que llevan viviendo en el barrio, fue una placa deportiva.

"Nunca tuvimos un espacio para hacer deporte. Algunas veces el colegio San Carlos prestaba las canchas, pero desde hace algún tiempo dejo de hacerlo".

Todos los vecinos, incluido este trío de buenos historiadores, dieron la misma respuesta cuando les preguntaron sobre cómo era vivir en este barrio del occidente de la ciudad: "Vivir aquí es cómo vivir en la gloria".



Ayuda al lector
La opinión
“Yo vivo hace 47 años en este barrio y lo que más me gusta es la tranquilidad. Aquí no hay violencia y los vecinos siempre han sido los más queridos. He vivido, de verdad, en la gloria”.
Ramiro Múnera, habitante del barrio Belén La Gloria

“Yo vivo y trabajo en La Gloria desde hace 11 años y puedo decir que este sector es uno de los mejores de la ciudad, porque la gente es muy respetuosa y solidaria”.
Jhon Bernardo Zuluaga, habitante del barrio Belén La Gloria
Antioquia Bilingüe
The neighborhood of Belén La Gloria
The neighborhood of Belén La Gloria is one of the city's smallest but it has all the facilities of Medellín's bigger neighborhoods: schools, health centers, two churches; and is located just above one the city's main streets, carrera 80.

It also has the invaluable input of a group of friends who began getting together six years ago to help construct the future of Belén La Gloria, while taking its past into account.

"Gloria", which means "enjoyment" or "delight" in Spanish, is what living in this neighborhood is about.

********************************************************************************************************************


Tomado de:
http://ciudadmota.blogspot.com/2014/04/esto-era-la-urbanizacion-aviva.html
Terrenos AVIVA con el relleno realizado para un futuro desarrollo. En la isla central quedaba la  casa del “borrachito”. Año 1990. Fotos: Juan Gonzalo Mejía

Primera entrega de la serie ‘Crónicas urbanas: metamorfosis de ciudad’ que explorará la historia arquitectónica y paisajística de Belén. 


Fotos y textos: Juan Gonzalo Mejía  “Jugomego”
jugomego@gmail.com 


Si es bueno vivir, todavía es mejor soñar,
y lo mejor de todo, despertar.
(Antonio Machado)

Hace muchos años los terrenos donde hoy se construye AVIVA eran una serie de pequeños morros de poca altura con bosque nativo donde se cazaba conejos (práctica que duró hasta entrados los años 90) e irrigados por pequeños caños de aguas y unas cuantas lagunas donde se podía pescar sabaletas y corronchos.

Por estos terrenos pasaba la antigua vía a Manzanillo y Jardín, veredas del corregimiento de Altavista.


En la parte central de estos terrenos existió una pequeña casita de tapia, que en sus costados tenía unos cuantos árboles de mango y en ella habitó un personaje muy popular para la época que apodó mi familia el “borrachito” porque todas las noches, después de las 9 salía a los correderos a cantar con su voz arrastrada a causa del licor y todos los diciembres, en especial el día 16 cantaba: “ya llegooooo el día de los aguinaaaaldos….” Otro gran recuerdo data de la década de los 60-70 cuando en un solo diciembre mis hermanos “cogían” más de 300 globos de papel.

Cuando las palabras “progreso y desarrollo” se evidenciaron en el sector, la casa del borrachito fue demolida para dar paso a la extracción de material para la construcción (areneras) y un lleno con escombros para formar una planicie para un futuro desarrollo que se llamó inicialmente Plan Parcial Ciudadela El Rincón (Decreto del año 2007). 




Luego de estos primeros pasos de transformación de la zona habitaron dos familias en casas prefabricadas: sobre la vía al Manzanillo, costado oriental estaba la casita de Etelvina “Ete”. Esta familia llegó aquí para vigilar y controlar el lleno que se realizaba en todo lo que ahora es AVIVA y luego llegó la familia de Miguel Ángel y Emilse “Emi” (frente a la casa de Etelvina) y estos se encargaron de administrar la gran “llanura” artificial de AVIVA donde tenían gran cantidad de ganado (vacuno y caballar), unas cuantas gallinas y canes.

En ambas casitas se vendían jugos, gaseosas, tamales y sancochos para los jugadores de golf que venían a divertirse a la “cancha de los pobres” y a los aeromodelistas que venían a elevar aviones y planeadores a control remoto, además de algunas personas que elevaron cometas en tan recordado lugar de este Belén en transformación. 





Nota del editor: esta historia fue publicada en la edición impresa de abril de CIUDAD MOTA con el titular 'Esto era AVIVA', página 12. 









Tomado de:
http://ciudadmota.blogspot.com/2014/05/la-historia-de-colina-de-los-bernal.html

Segunda entrega de la serie ‘Crónicas urbanas: metamorfosis de ciudad’ que explora la historia urbanística de Belén.


Texto y fotos: Juan Gonzalo Mejía Gómez “Jugomego”
jugomego@gmail.com

Llegará un día que nuestros recuerdos
serán nuestra riqueza 

(Paul Géraldy)


Este fue el lleno de tierra, realizado en 1999, que modificó la topografía existente en la zona. Hoy en día son los parqueaderos, zona social y el sendero peatonal de Colinas de Los Bernal. Foto: Juan Gonzalo Mejía.
Cuando era niño tuve una “barra de amigos” en la Loma de Los Bernal y entre las diversiones que teníamos estaba la de ir a la montañita donde están ubicadas hoy las seis torres de Colinas de Los Bernal.

 
Terrenos demarcados para realizar la explanación. Febrero de 2010.


Llegar allí era toda una odisea: teníamos que bajar por una loma que nos llevaba a un pastizal de hierba para ganado (hoy parqueaderos y parque lineal de Siempre Verde), agarrarnos fuerte del tallo de un gran algarrobo (que aún existe) para no resbalar y luego cruzar una ciénaga con mucha sedimentación . Al llegar a este punto gritábamos: ¡ Eyyy, no no no no pasemos por aquí, que miedo, acuérdense que esto se tragó un ternero!

Explanación y terraceo de la urbanización. Mayo de 2010.
Superado este paso comenzábamos a ascender y estábamos ya en la colina. Aún recuerdo las pencas de fique, la quebradita La Caza Diana I y las piñuelas que nos rajaban la lengua. ¡ Ahh… que días aquellos!: elevábamos cometas toda una tarde y disfrutábamos de la lonchera que nos preparaba mamá Rosita con jugo de mandarina o de mango (de árboles de la Loma de Los Bernal), tajadas de pan, roscas de Sagú y mecato que engordaban las barrigas de niños inquietos, traviesos y aventureros… Una juventud que no volverá. Como dato histórico, en estos terrenos existió la guaquería, mucho se buscó pero “nunca se supo” qué se encontró. 

Avance en la construcción. Octubre de 2010.

Colina de Los Bernal. Septiembre de 2013



























Nota del editor: 25/ 05 / 2014. Esta historia fue publicada en la edición impresa de mayo del 2014 de CIUDAD MOTA con el titular: "La historia de Colinas de Los Bernal", página 12.
Colina de Los Bernal integrada al urbanismo de la Loma de Los Bernal. Marzo de 2014.

Tomado de:

Terrenos Cedros de La Colina. 1982 
Cedros de La Colina. (Mismo ángulo de la anterior). 2013
 
Cuarta entrega de la serie “Crónicas urbanas: metamorfosis de ciudad” que explora la historia de Belén. 

Texto y fotos: Juan Gonzalo Mejía Gómez “Jugomego” / jugomego@gmail.com

En La Loma de Los Bernal existieron unas palmas cuyo fruto, seco, se transformaba en una “coca” que 
usábamos para “rodarnos” por las colinas del sector. El lugar más apto por ser el más empinado 
para esta diversión era lo que hoy en día es Cedros de La Colina.
Katiuska. 1982 

En estos terrenos estuvo una casa finca de nombre “Katiuska”. Una hermosa construcción de dos plantas 
cuya fachada era de color blanco y ventanas azules y predominaban los arcos de medio punto. 
Sus alrededores estaban plantados con palos de mango, guayaba, ciruela, guayacán, araucaria, madroño,
 palmas entre otros. 
Acceso a Katiuska (Calle 7). 1982 

Mismo ángulo de la anterior foto (Calle 7). 2013



































En la parte baja de estas tierras estaba la casita de “Ángel”, un empleado de la familia Bernal y al costado derecho había un portillo por donde se accedía peatonalmente a La Loma de Los Bernal (costado oriental, cerca de la Carrera 76). Era una gran caminata que terminaba, rendido, en la cima.

En 1960, mis hermanos se recrearon en este bello lugar y 8 años más adelante disfruté de mi niñez bañándome en el “sapero” que era la piscina “insignia” de La Loma y estaba al frente de Katiuska: era rectangular, con fondo en concreto (sin baldosín), con tapón para evacuar el agua cuando la limpiaban, dos niveles –el más profundo medía más o menos 1.80 m- y un trampolín parecido a un podio de premiación (tres puntos).

Katiuska desde otro ángulo.
Como recuerdo grato tengo que desde este sitio, el domingo 5 de diciembre de 1976, observé el aterrizaje del primer Jumbo de Avianca, el HK-2000 (tenía yo 13 años). 

El Sapero”. Piscina reformada. 2006 













“No se recuerdan los días, se recuerdan los momentos” (Cesare Pavese)

Tomado de:
Tercera entrega de la serie ‘Crónicas urbanas: metamorfosis de ciudad’ que explora la historia urbanística de Belén.



Texto y fotos: Juan Gonzalo Mejía Gómez “Jugomego” / jugomego@gmail.com

Movimiento de tierras. 1984.
Corría el año 1984, una época de cambio en mi vida, pues marcaba la transición entre  el colegio y la universidad. Dejaba atrás los paseos, en compañía de mi cámara fotográfica, 
por La Loma de Los Bernal y sus alrededores para dar paso a mi formación técnica (Delineante de Arquitectura).




Terraceo, trazado de vías y primeras construcciones. 1984. 


Un día, mientras estudiaba la asignatura de volúmenes en casa de una compañera en Belén La Gloria, me asomé por el balcón y miré hacia el occidente, donde se ubica hoy en día el barrio Belén Aliadas. ¡Vaya sorpresa me llevé cuando vi una retroexcavadora amarilla moviendo tierras en ese sector que otrora fue lugar de diversión en mi niñez! Inmediatamente sentí un fuerte golpe en mi corazón. No podía aceptar que esos lugares, sagrados para mí cuando niño, se estuviesen transformando en montañas de cemento, cambiando el estilo de vida de un barrio netamente “pueblerino” porque eso es Belén: un pueblo de recuerdos, de momentos…


Trazado de la Carrera 83A. 1984.

No voy a recordar los días que recorrí esas tierras acompañado de mis canes Guainás, Guardián, Marquesa, Nerón, Talego y DIM porque la nostalgia me agobiaría, pero sí recordaré los momentos en los que caminaba descalzo por esas mangas y esquivaba las matas de dormidera, las plantas de lulo y las moritas de castilla para evitar las tunas. Cuando también me agachaba a coger guayabitas agrias de monte y vainas de cascabel para hacer maracas… Qué pasado tan bello, qué añoranza.

Trazado de la Calle 9 (Acopio de Taxis) 1984 (arriba). Y Calle 9, en 2013 (abajo).
 

Las tierras de lo que hoy es Belén Aliadas las recorría la quebrada Altavista y a su paso formaba dos zonas: la de aparta casas y la de las casas unifamiliares. Eran terrenos muy fértiles, en especial la zona plana que tenía lagunas formadas por la creciente de la quebrada. En estas se podía pescar, además allí había algunos palos de mango que fueron trasplantados en el mismo barrio. También recuerdo dos grandes piedras y el camino que llevaba a la iglesia de Jesús, María y José, una linda construcción en ladrillo cocido (semejante a la catedral de Villanueva) que por mucho tiempo estuvo abandonada y a merced de los murciélagos.


Primeras casas en entregarse. 1985.

Barrio Aliadas con “orden arquitectónico”. 1985.


Belén Aliadas fue un conjunto de casas armónicas, ligadas por su semejanza arquitectónica. Con el tiempo, sus propietarios las reformaron y cambiaron sus fachadas. Ninguno conservó el orden y la estética que las caracterizó como conjunto desde 1986, cuando fueron entregadas.

 
Panorámica Belén Aliadas. Se destaca el polideportivo. 1988.




Panorámica Belén Aliadas. 2013.
Nota del editor. Junio 18 de 2014. Este reportaje gráfico fue publicado en la edición impresa de junio-2014 de CIUDAD MOTA con el titular "Belén Aliadas, el barrio que perdió su armonía arquitectónica". Para la presente edición se añadió el epígrafe y dos fotografías más que no fueron incluidas originalmente en el impreso.



+++++++++++++++++++++++++





Tomado de:
http://ciudadmota.blogspot.com/2014/03/9-cosas-que-no-sabe-del-cerro-de-las.html

Fotografías: Juan Gonzalo Mejía (1990) y Carlos Mario Cano (2014). 

CIUDAD MOTA le cuenta por qué este Cerro es importante para el medio ambiente de Medellín y el Valle de Aburrá.

Carlos Mario Cano R.

ciudadmota@gmail.com

1 Es una colina con dos millones de años
Según el Plan de Manejo Ambiental del Cerro, publicado en el 2009, esta colina se formó “al principio de la incisión final (hundimiento) del Valle de Aburrá hace unos dos millones de años”.

2 Entre base y cima tiene 335 metros
El Cerro alcanza en su base 1.600 metros de altura sobre el nivel del mar (msnm), y en la parte más alta alcanza los 1.935 metros.

3 Cañafístulo, aguacatillo y búcaro: los árboles más comunes
En Las Tres Cruces predominan los pastos altos pero, entre las especies arbóreas más comunes están el cañafístulo, el aguacatillo, el búcaro, el guayacán de Manizales y los yarumos.

4 Sus quebradas riegan a Belén
Por el Cerro corren cinco caños y las quebradas La Pabón y Caza Diana, que entregan sus aguas a las quebradas Altavista y La Guayabala. Estas desembocan en el Río Medellín pero antes pasan por cinco de las ocho veredas de Altavista y más de 10 barrios de Belén entre los que están La Gloria, Los Alpes, El Rincón, La Mota y la Loma de Los Bernal.

5 Declaratoria de Cerro Tutelar se quedó en el papel
Las Tres Cruces está reconocido como Cerro Tutelar de Medellín por el Plan de Ordenamiento Territorial del 2006 (Acuerdo 046). Este ordenó que se le hiciera Plan de Manejo Ambiental –que está listo pero nadie aplica– desde el 2009. Hace cinco años se planteó que el Cerro “debe convertirse en un pulmón verde de Medellín”. La Alcaldía no cumple.

Aunque tiene 108 hectáreas solo 32,4 son zona protegida
Desde el 2007, el 30 por ciento del Cerro (que está en la vereda San José del Manzanillo) hace parte del Distrito de Manejo Integrado (DMI) del Valle de Aburrá – Río Cauca que fue decretado por Corantioquia (Decreto 267). El Cerro hace parte del cordón ambiental occidental que es muy importante para Antioquia (sí, para todo el departamento) en lo biológico, paisajístico, económico y social.

7 El 67 por ciento de su suelo tiene uso muy inadecuado
En el Plan de Manejo Ambiental del 2009, la Alcaldía identificó que sus dos usos potenciales eran el agropecuario (40 por ciento del área) y de conservación-protección (60 por ciento). Sin embargo, al compararlo con el uso actual, casi el 67,2 por ciento de su área tiene uso muy inadecuado.

8 En El Cerro pueden construirse casetas, pero con permiso de Corantioquia
Las Tres Cruces es una zona con potencial de oferta de bienes y servicios ambientales; es decir, allí pueden construirse senderos para la recreación y “hasta casetas como las del Cerro Nutibara”, aclara Óscar Ramírez, Director de la Territorial Aburrá Norte de Corantioquia. Sin embargo, para cualquier construcción se requiere el permiso de esta Corporación Autónoma tramitado mediante Planeación de la Alcaldía Municipal.


9 El 90 por ciento del Cerro es propiedad privada, pero le obliga función ecológica
El 90 por ciento de los predios que conforman el Cerro de las Tres Cruces son propiedad privada; sin embargo, la ley les obliga a colaborar con las autoridades en la conservación y el manejo adecuado de su suelo.

Que sea privado es uno de los argumentos que utiliza la Alcaldía para no actuar. Esta le solicita a Corantioquia que lo declare Distrito de Manejo Integrado (DMI) en su totalidad. Por su parte, el abogado Juan Carlos Vasco de Corantioquia, afirma que no se requiere esta declaratoria, que para ello existen otras figuras como la de Zona de protección (que ya tienen El Volador y El Cerro Nutibara).


Documentos relacionados con el Cerro:
-Acuerdo 327 de 2009 (Modificación del Acuerdo 267, el Distrito de Manejo Integrado queda con el nombre de Valle de Aburrá-Río Cauca)


Nota del editor: este artículo fue publicado en la edición de marzo de CIUDAD MOTA con el titular '5 cosas que no sabe de las Tres Cruces'. Para la presente publicación fue enmendado y se le añadieron cuatro puntos más.


++++++++++++++++++++++++++++++++++++++


Altavista


Historia Altavista
El comienzo y consolidación del corregimiento de Altavista, está ligado a las actividades generadas en torno al camino de herradura que comunicó a Medellín con los municipios del suroccidente del Departamento de Antioquia, a través de San Antonio de Prado, como parte de la ruta para la entrada del oro proveniente de Santa Fe de Antioquia y la salida de mercancías y productos agrícolas.    

El desarrollo del territorio ha estado asociado al proceso de poblamiento del área de influencia de la quebrada Altavista, subordinado y dependiente del núcleo principal de los barrios Belén y La América. De esta forma, el proceso de poblamiento de Altavista en el pasado distante, lo determinó su condición de sitio de paso en la ruta hacia otras zonas del Departamento.     

En el pasado reciente y el presente, su desarrollo ha sido condicionado por la dinámica de la expansión urbana que mediante la sucesiva ampliación del perímetro urbano, incorporó a la malla urbana todas las tierras planas urbanizables de la fracción de Belén. Simultáneamente la consolidación de las actividades extractivas y la relativa tecnificación de la producción de ladrillos configuraron las características socioeconómicas, ambientales y espaciales actuales del corregimiento.     

A partir de 1987, mediante el Acuerdo No. 54 que redefinió la sectorización de Medellín, se creó el corregimiento de Altavista como unidad político administrativa.    

Fuente: www.corregimientoaltavista.org/


Descripción geográfica 

El área total de Altavista es de 27.41 km² (2.741,22 ha), equivalente al 10.1% del total de la zona rural de Medellín. El territorio de Altavista, como parte de la vertiente occidental de la cordillera central, posee un relieve quebrado de cañones intramontañosos que conforman un sistema de valles longitudinales, paralelos y rectilíneos. Alturas comprendidas entre 1.600 y 2.400 m.s.n.m. dando origen a los pisos térmicos templado y frío y temperatura de 12 a 21ºC. Precipitación promedio anual de 1.000 m.m. Las principales cuencas hidrográficas del corregimiento son: Quebrada Altavista, Quebrada la Picacha, Quebrada Ana Díaz, y la Quebrada La Guayabala, que cruza el territorio de forma paralela entre ellas en dirección occidente-oriente y cuentan con numerosos afluentes que le llegan de las montañas. Las mayores alturas están localizadas sobre las estribaciones de las cuchillas El Barcino y Piedra Gorda y en los Altos el Corazón y el Manzanillo, cuyas alturas están comprendidas entre los 2000 y los 3000 m.s.n.m.    

¿Cómo llegar al corregimiento? 

Existen cuatro corredores viales independientes que cumplen con la función básica de comunicar las diferentes veredas con el centro de Medellín, no hay vías transversales de importancia, solamente algunas sin continuidad que van de los corredores a fincas particulares. En general la trama vial es compleja y sin especificaciones, dado lo dispersa de la población y la baja densidad en los extremos sur y occidental del corregimiento.
Fuente: www.corregimientosmedellin.org

Obras públicas para resaltar

En el corregimiento de Altavista se han ido realizando obras de infraestructura muy significativas para la comunidad, obras con que el pasar del tiempo han ayudado al crecimiento y desarrollo del corregimiento.

Entre ellas están:

• Casa de Gobierno Altavista.
• Centro de protección animal La Perla.
• Institución Educativa Débora Arango Pérez.
• Centro de Salud Altavista.
• Ecoparque La Perla.
• Escuela Carlos Mesa.
• Institución Educativa Marina Orth.
• Institución Educativa San José del Manzanillo.
• Institución Educativa Paulina Taborda.

Riquezas del corregimiento

El corregimiento de Altavista es reconocido por sus grandes riquezas de fauna y flora, cualidades que lo hacen sobresalir como un lugar donde la calidez y empuje de las personas sobresale en todas las esquinas.

Pero además, a este corregimiento lo adornan otras riquezas naturales que con el pasar de los días hacen sentir más orgullosos a sus habitantes, como:

• Riquezas hídricas y forestales.
• Nacimientos de agua y fuentes.
• El Camino Prehispánico de Buga o Camino de Guaca..
• Acueducto Aguas Frías.
• Acueducto Agua Pura.
• Acueducto El Manzanillo.
• Corporación de Acueducto Altavista.

Sitios turísticos

Camino de guaca
Los caminos de herradura ubicados en el corregimiento de Altavista, fueron construidos inicialmente por los indígenas Nutibara, atravesados posteriormente por los colonizadores españoles y hoy son considerados patrimonio histórico por su valor cultural. Se pueden apreciar en recorridos a caballo, visitando también la antigua fonda de arrieros conocida como Casa Colombia. En el mismo sendero se encuentra un pequeño pozo donde los visitantes pueden darse un baño, la casa de los Pérez que cuenta con una construcción típica campesina del sector de Buga y se puede aprovechar la vista de toda la ciudad de Medellín.

Los Asientos
Siguiendo el camino de guaca se puede acceder al antiguo trazo de la carretera hacía el corregimiento de San Antonio de Prado, dicho recorrido permite llegar al alto El Barcino, el cual es una reserva forestal. También se puede visitar el templete de la virgen Reina de la Paz.

Charcos La María
Más allá del templete de la virgen se llega a los charcos de Prado donde se puede disfrutar de las buenas aguas que ofrece la micro cuenca de La María.

Bosque El Encanto
Cerca de los límites con el corregimiento de San Antonio de Prado se encuentra una vegetación bastante espesa; con variedad de árboles y bosques semitropicales y nacimientos de pequeños riachuelos, como lo es la quebrada la "Guayabala".

Cerro de las tres cruces
Partiendo de la construcción conocida como la Casa de Gobierno, ubicada en un hermoso parque en forma de gotera y en el cual se encuentra la primera máquina de fabricación de adobes que trajeron al corregimiento de Altavista, se puede acceder al cerro de las tres cruces, el cual es un cerro tutelar de la ciudad de Medellín.

Otros
La reserva natural Alto de Manzanillo es otro sitio de gran interés ecológico.
La Piedra de los Encantos es una especie de entierro indígena, ubicado en el alto de los encantos, muy cerca de la vereda el Jardín y los límites con el vecino corregimiento de San Antonio de Prado. Frente a dicha piedra se han tejido una serie de mitos y leyendas, que hacen parte de la tradición oral de la vereda Manzanillo y sus alrededores.

Fuente: texto extraído de Turistas del Patrimonio de Altavista

+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++


VIDEO SOBRE LAS ACTIVIDADES CULTURALES EN BELEN SAN BERNARDO


Barrio tour Belén San Bernardo