lunes, 18 de agosto de 2014

MEMORIA DE LOS CAFÉS DE BELÉN Por GUSTAVO ESCOBAR VÉLEZ

        
El primer café famoso del que tuve noticia por testimonio de 
mis mayores se llamóCafé Excelso”. Estaba ubicado 
en la carrera 76 con la calle 30A,  tenía acceso por calle 
y carrera.  Inicialmente fue salón de baile con pianola de 
rollo activada por David Dávila, la cuál fue reemplazada
por un moderno fonógrafo de corneta y más tarde por la 
ortofónica dela marca  “Víctor”, modelo Credence, que era 
el último grito de la moda en cuanto al sonido se refiere. 
Todas estas máquinas parlantes fueron manejadas siempre por 
el señor Dávila.

La música de moda en aquellas calendas era la bailable 
instrumental,  particularmente el vals, el charleston, el 
pasodoble el fox trot,  siendo los más escuchados: Nerón, 
Titina,  La danza de las libélulas, Ondas del Danubio,  
el pasodoble La buenaventura los tangos El Choclo, 
El entrerriano, Derecho viejo y otros.


Otro de los cafés más antiguos era “El Murín”, situado en la 
carrera 78, cerca al cementerio, contaba con un billar y varias 
mesas de juego: cartas,  dominó, dados y póker.  No contaba con 
equipos sonoros, pero regularmente acudían allí músicos populares, 
siendo famosas las veladas del poeta Tartarín Moreira interpretando 
sus canciones y  acompañándose de su tiple.  Eventualmente el tenor 
Jairo Escobar Vélez le hacía la primera voz.  Algunas de sus obras 
que aún se recuerdan:  Rosario de besos,  En la calle,  Son de 
campanas, Por ella,  Dolor sin nombre, entre otras.  Actualmente 
funciona allí una tienda mixta llamada “Sol y sombra”.


Los tres cafés más importantes por su ubicación  (por estar cerca al 
parque) fueron: “El Central”,  “El Chipre” y “El Pilsen”.  Sus 
propietarios eran los hermanos Rubén, Antonio y Tulio Estrada.   
Estos establecimientos contaban con modernos traganíqueles o
pianos de las marcas Wurlitzer  y Seeburg . 
Contaban además con dos mesas de billar y mesas para juegos.  
Mario Escobar Vélez era el encargado de surtir estos
pianos con la música de moda en ese momento,  preferencialmente
temas populares argentinos: tangos,  valses y milongas y también 
con boleros y música mexicana.  Estos sitios eran muy concurridos 
por los belemitas.  Los artistas que se presentaban en el teatro 
Mariscal, vecino de estos bares, luego de su actuación visitaban, así 
fuera fugazmente,estos tradicionales sitios de encuentro, algunos de 
ellos fueron Alberto Gómez , Armando Moreno y Andrés Falgás.
 
 Tomado de: www.tangocity.com
Otro de los bares de aquella época era  “El  Pielroja”,  frente 
al Pilsen, antes de la entrada a galería del teatro Mariscal en la carrera 76.  
La música se escuchaba en un traganíquel marca Wurlitzer el 
cuál se accionaba con monedas de 20,  10  y 5 centavos.

Después de los anteriores abrieron sus puertas al público  
“El Ambrosía” propiedad de Ernesto Ortiz, apodado  “Cepillo”, 
funcionó en un edificio de dos plantas, siendo la segunda el famoso 
restaurante del mismo nombre, reconocido por su excelente comida 
criolla.   Desapareció a raíz de la construcción del metroplús.

Otro café reconocido fue  “El Jinete” cuyo administrador  era 
conocido por el remoquete de “Picarito”. Quedaba en la 76  frente 
al Pilsen.  Enseguida de éste funcionó  el café  “El Baratón”, que en 
sus comienzos fue una tienda de abarrotes,  propiedad de don 
Francisco Naranjo.  Actualmente el primero de los nombrados 
es un moderno casino. 

Aparecieron luego  “El Club de los tranquilos”  de Leo Villa y su 
hermano,   fue fundado hace cincuenta años y aún  sigue vigente.   
“Rincón de antaño”  llamado posteriormente  “Melodías de antaño” 
como se llama actualmente,  que fue propiedad de Mario Escobar 
durante más de 25 años  y  “La Milonga” ya desaparecido.  
Los tres ubicados en la calle 30 entre las carreras 76 y 77.  
En estos bares la música se difundía  con modernos equipos de sonido.


En la carrera 76 con calle 29,  esquina, funcionó por muchos años el  
“Bar Coba” propiedad de Gilberto Escobar. La música se escuchaba en 
un piano Seeburg que brindaba a su clientela especialmente boleros y 
también un variado género musical.  Este bar pasó luego a manos de su 
hijo John Jairo, quien lo reformó un poco e instaló un moderno equipo 
de sonido suprimiendo el traganíquel y desplazando este café unos 
metros más hacia el sur.  Actualmente,  con nueva administración es un 
referente musical de Belén conservando el mismo nombre.


Siempre por la carrera 76 y siguiendo hacia el sur existieron varios cafés,
siendo los más reconocidos “ El Amarillo”   (76 con calle 25).   
Tenía piano,  billares y muchas mesas de juego.  La especialidad musical
eran los tangos y la música tropical.  Se recuerda un incidente ocurrido 
allí en el año de 1947 cuando fue asesinado  Hernando “Nando”
Vélez considerado como el mejor bailarín de tango y milonga  en aquellos 
años.


Dos cuadras más hacia el sur  quedaban los cafés  “El Azul”,  
“El San Bernardo” y  “La Milonguita”.
El “San Bernardo” se conoció también como  “ El  café de Candelaria”
porque así se llamaba su propietaria.  Estos bares eran de música 
argentina solamente y se escuchaban en los traganíqueles Seeburg en 
discos a 45 RPM.  Actualmente sólo existe  “La Milonguita” con música 
variada originada en otros sistemas de sonido.

Otros
Café  "VEREDA TROPICAL"

Estaba situado en la calle 30 al cruce con la carrera 72.   Su propietario 
se llamaba José María Ruiz, a quien conoció todo Belén como "El Mono Ruiz". 
 Este bar tenía "piano"    con música bailable especialmente grabaciones de la 
orquesta del argentino Eduardo Armani ,  de los colombianos Emilio Sierra,  
Milcíades Garavito y Efraín Orozco Morales. Ahí se escuchó por vez primera 
parte del repertorio de Guillermo Buitrago.  Temas como El vendedor de cocos,  
La buchaca,  Borrachera,  Las pilanderas y A la carga (dedicado al caudillo liberal
 JORGE ELIÉCER GAITÁN),   por la orquesta  de Armani.   De Emilio Sierra y 
su orquesta se   bailaban las rumbas criollas "Vivan los novios", "A juerguiar 
tocan", "Ceñidita más y más" y "Mañana nos casaremos", entre otras.   
De la OrquestaGaravito "La loca Margarita", "Trago a los músicos" y otras   famosas.  
De  Efraín Orozco  obras como  "Se va el caimán", "Que sí señora" y "El negro Ramón".  
Este porro es de Homero Manzi y  Efraín Orozco  quienes lo firmaron con los seudónimos 
de  Arauco y Guajiro respectivamente.   De Buitrago casi todos: "La víspera de año nuevo",  
" Dame tu mujer José",  "La araña picúa" ,  "Grito vagabundo", "Que criterio"
 y muchísimos más .  Este café lo visitaba Tartarín Moreira quien se disgustaba al
 escuchar estos temas y  dicen que  hacía apagar el traganíquel.  En este lugar era 
la parada del  tranvía que se dirigía al centro.


Café  "NUNCA"

Ubicado en  la carrera 76 con la calle 24.  Especializado en música argentina.  
Se daba gusto la clientela con los tangos y foxes de Armando Moreno y Roberto 
"El Chato" Flores con la orquesta de Enrique Rodríguez   . También  con  las  voces 
de de Alberto Gómez, Agustín Magaldi,  Hugo del Carril,  la orquesta de Francisco 
Canaro,  la  de Juan D´Arienzo y sus cantores,  en fin sólo  tangos, valses y milongas.
El  piano era un modelo moderno de La Seeburg  con discos a  45  R.P.M.   
A estos bares asistían los más reconocidos tangueros de la época  como Hernán Caro,  
José "Chepe" Rúa,   Félix Marín Mejía y otros más.



Café "ORIÓN"


Estaba situado también en la 76 pero con la calle 23.   Este sector de San Bernardo se 
conocía como "El chispero" pues sus habitantes eran muy alegres y parrandistas.   
Los sábados , domingos y festivos  se reunían  para bailar.    El "Orión" era muy
 pequeño pues apenas tenía cuatro mesitas.   La máquina parlante ocupaba buena 
parte del salón y se escuchaba solamente música argentina. 

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Es necesario aclarar que me refiero únicamente a los cafés del centro 
de Belén propiamente dicho.  Es un hecho que en los barrios circundantes 
también existieron y actualmente son vigentes estos centros de 
encuentro que tanto queremos y que forman parte del patrimonio 
histórico de la región.

También fueron y serán importantes las llamadas heladerías y estaderos
que serán tema para otras crónicas de gratas reminiscencias.


 

 tomado de: www.elortiba.org



Ñapa:

CRÓNICA: "SANCOCHO" MATÓ A OMAR POSADA


GUSTAVO ESCOBAR VELEZ

para 
Fué un lunes santo de 1961 y todo comenzó entre sorbos de cerveza en el 
Café Central de Rubén Estrada. Charlaban alegremente "Sancocho" Álvarez 
y Omar Posada. El primero hijo del patriarca don Arturo, ebanista y todo un 
señor; Omar, integrante de una familia de bien y el menor de la casa.
 A pesar de su amistad, entre trago y trago, "Sancocho" y Omar terminaron  
discutiendo por razones baladíes según testigos. Lo cierto es que los ánimos
 se fueron alterando y, en un"santiamén",  Álvarez quebró una botella y salió
 persiguiendo a Posada  con el cuello de la "Pilsen" causándole una profunda 
herida en la garganta que le interesó la yugular y práctcamente lo degolló. 
El herido cayó al pié de un poste dela energía ubicado en la entrada a luneta 
y palco del teatro Mariscal. El padre Carlos Cadavid, quien alcanzó a Omar 
aún con vida,  le dió la absolución y, poco después,  falleció.

Inmediatamente se llenó de curiosos el lugar del crimen y, dicen, "Sancocho"
 se entregó a las autoridades. Este hecho doloroso que enlutó a la familia 
Posada y que confundió el hogar de don Arturo fue comentado durante mucho 
tiempo en Belén. La noticia la publicó El Colombiano y, con lujo de detalles
 "Sucesos Sensacionales" el semanario dirigido por el periodista Octavio 
Vásquez Uribe. Ese mismo lunes santo apareció el Long Play "Taboga"
 con canciones en las voces de Margarita Cueto y Juan Arvizu.


Nota. El autor dirige unos programas de música popular en la radio, con una amplia audiencia.

Estos programas radiales son: en Radio Bolivariana los domingos de 8 a 10 A.M "Pentagrama del recuerdo" En la frecuencia 1110 A.M o bien en www.radiobolivariana virtual.com opción A.M.
El otro los domingos a las 12 meridiano a través de la emisora de la U de A (1410 A.M) Se llama "Al compás de los recuerdos".  La música es de su colección personal.

1 comentario:

  1. Don Gustavo es una calidad. Soy oyente de sus programas y es una elegancia. Lo admiro mucho y ojalá siguiera escribiendo bastante para leerle lo que sea de música y del barrio. A lo bien. Siga así cucho.
    Marlon Tejada, de Belén Rincón

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